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Crítica de “Riesgo Bajo Cero: Venganza”: Liam Neeson en la cima del ridículo

La secuela de "Riesgo Bajo Cero" no pretende en ningún momento ser realista, y lleva el disparate a nuevas alturas, literalmente.

Crítica de “Riesgo Bajo Cero: Venganza”: Liam Neeson en la cima del ridículo
miércoles 03 de septiembre de 2025

Riesgo Bajo Cero: Venganza (Ice Road: Vengeance, 2025) vuelve a poner al camionero Mike McCann (Liam Neeson) al volante, pero ya no en las rutas congeladas de Canadá, sino rumbo al mismísimo monte Everest. La secuela del film de 2021 poco tiene de continuidad de aquella historia más allá de repetir al personaje de Neeson.

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Aquejado por la muerte de su hermano en Irak, Mike viaja a Katmandú para esparcir sus cenizas desde la cima del Everest. Lo que parece una misión emocional pronto se convierte en una batalla contra violentos enviados por una compañía que quiere instalar un negocio en la zona y expulsar a los lugareños que se oponen.

Con imágenes turísticas de Nepal, el Himalaya y, por supuesto, el Everest, los personajes recorren el país a bordo de un bus llamado “Kiwi Express”. La trama se desliza entre la acción exagerada y la tensión, con secuencias que recuerdan a Máxima velocidad (Speed, 1993), Riesgo total (Cliffhanger, 1993) y Rápidos y furiosos (Fast and Furious, 2001), aunque sin la misma efectividad ni originalidad.

La película obliga a dejar la lógica de lado y disfrutar de un desfile de escenas de acción repletas de clichés. El director y guionista Jonathan Hensleigh, el mismo de la anterior Riesgo bajo cero (Ice Road, 2021), apuesta por el espíritu lúdico de las películas de acción de los años 90, con villanos caricaturescos, héroes moralmente inquebrantables y una lógica interna que se desarma al primer análisis.

Riesgo Bajo Cero: Venganza parece estar perfectamente consciente de sus limitaciones: no busca credibilidad ni profundidad, sino justificar una aventura improbable donde Liam Neeson escala el Everest a los tiros, al mejor estilo Indiana Jones.

Como producto del género, cumple. Neeson sigue firme en su cruzada de resolverlo todo con cara de pocos amigos y munición infinita. Y aunque lo suyo ya bordea la autoparodia, hay algo admirable en ver a un actor de casi 75 años pelear hasta que los malos aprendan, aunque sea en la cima del planeta.

5.0
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