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Crítica de “Séance”: Vivian Kerr y Scottie Thompson en un thriller gótico victoriano
La directora y guionista Vivian Kerr explora el dolor por la pérdida de un hijo a través del thriller gótico victoriano en “Séance”, un relato de espíritus y obsesiones con una profunda carga emocional.
Séance (2024) se presenta como un híbrido de terror psicológico y drama pasional. Kerr fusiona elementos de la tradición gótica, con reminiscencias a los cuentos de escritores como Edgar Allan Poe, con una historia de apariciones espectrales que exploran la maternidad, la pérdida y la culpa.
Ambientada en California en 1892, Séance cuenta la historia de Emma (Scottie Thompson), una mujer que, tras enfrentarse a una crisis matrimonial, se ve obligada a refugiarse en la mansión de su primer esposo (Connor Paolo) y su esposa (Vivian Kerr), quien está sumida en un estado de inestabilidad emocional. La casa, que parece estar perseguida por un espíritu misterioso, guarda un oscuro secreto relacionado con el hijo muerto de la pareja.
Esta historia, inspirada en la obra de August Strindberg Acreedores, desarrolla la obsesión de los personajes con el hijo perdido, Kerr utiliza el terror sobrenatural para profundizar en las tragedias personales de los involucrados.
Uno de los temas recurrentes de Kerr, también presente en su película anterior Scrap (2022), es la relación de la mujer con la maternidad, pero en Séance el enfoque es diferente. Aquí, el trauma por la pérdida de un hijo es el motor de la historia. El terror, alejado de los sustos tradicionales, se convierte en una exploración emocional y psicológica, donde la relación con la maternidad se presenta como una marca que define el destino de las mujeres.
El uso de planos enrarecidos y perspectivas inusuales, como la angulación de la cámara picada, remite a la influencia de Hitchcock, creando una atmósfera tensa e inquietante que recuerda a Tuyo es mi corazón (Notorious, 1946). Además, los objetos en la casa, como las muñecas de porcelana, son filmados de tal manera que generan una sensación perturbadora, convirtiéndose en símbolos de la memoria y el sufrimiento.
Al igual que en Scrap, la figura femenina es esencial. Como en su anterior película, las mujeres aparecen enfrentadas en la trama, pero los giros argumentales las emparentan, rompiendo las convenciones sociales. Kerr construye a sus personajes femeninos no solo a través del sufrimiento, sino también desde la sororidad. A pesar de los conflictos y tensiones entre los personajes, hay una conexión profunda que les permite sobrevivir a sus tragedias de manera colectiva.
Las complejas emociones de sus personajes, sus obsesiones y fantasías irreales, le dan un espesor dramático al relato sobrenatural, haciendo de Séance, una propuesta diferente dentro del cine de terror contemporáneo.