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Crítica de “El abismo secreto”: El amor en tiempos de zombies con Anya Taylor-Joy y Miles Teller

“El abismo secreto” es un relato fantástico de ciencia ficción y aventuras que dialoga sobre las angustias humanas sufridas durante el confinamiento.

Crítica de “El abismo secreto”: El amor en tiempos de zombies con Anya Taylor-Joy y Miles Teller
domingo 16 de febrero de 2025

El abismo secreto (The Gorge, 2025) utiliza un relato fantástico para hablar de los dilemas existenciales sufridos por la humanidad en la pandemia.

Levi (Miles Teller) es enviado por una oficial superior (Sigourney Weaver) a una misión secreta en medio de la nada: Custodiar una torre de control rodeada por una enorme grieta de la que emergen cada tanto seres monstruosos. Esa grieta de la cual nadie puede salir, una especie de triángulo de las bermudas del infierno, lo obliga a quedarse en soledad y en constante alerta. Pero un día descubre que del otro lado del cráter hay otra torre idéntica custodiada por Drasa (Anya Taylor-Joy). Y no es lo mismo quedarse quieto estando solo y aburrido, sabiendo que del otro lado está Anya Taylor-Joy. Cruzar el peligroso límite será una tentación.

La película dirigida por Scott Derrickson (El día que la tierra se detuvo) y escrita por Zach Dean (La guerra del mañana) intercala el conflicto existencial humano que varía entre la necesidad de comunicarse con un par, la soledad y el amor, con el fantástico, la unión para enfrentar al enemigo común. Enmarcada en un relato de aventuras fantásticas, la trama explora los miedos y angustias sociales contemporáneas.

Como siempre, el vínculo humano es una excusa para darle espesor dramático al relato de supervivencia que se desarrolla en la segunda parte del filme. Una trama más convencional con puntos en común con la saga Inframundo (Underworld, 2003). Hay grandes secuencias de acción y suspenso aunque también abusos de CGI (imágenes generadas por computadora) en la creación de las criaturas que viven en el misterioso cráter.

El abismo secreto no inventa nada nuevo, y se suma a una larga lista de producciones que rememoran a las producciones de James Cameron, con Aliens El regreso (Aliens: Returns, 1986) y El abismo (The Abyss, 1989), por un par de ejemplos, al tomar una historia de corte fantástico como excusa para hablar de otras cosas de mayor profundidad relacionadas a la condición humana. En ese aspecto, la música utilizada juega un papel crucial en el desarrollo de la trama. El sonido se conecta con la vida y llena el vacío de la soledad en la inmensidad del inhóspito lugar en que viven.

Esta producción británica funciona gracias al carisma de su reducido casting: Miles Teller y Anya Taylor-Joy están solos en escena casi toda la película. Juntos destilan química y encanto entre ellos, logrando transmitir las sensaciones vivenciadas por sus personajes. En mano de otros actores de menor expresición, la historia quedaría al borde del vasto desfiladero.

7.0
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