Salas
Crítica de "Adiós Madrid": Diego Corsini y la reconciliación como proceso humano
Un reencuentro inesperado en Madrid lleva a Ramiro a enfrentar viejas heridas familiares, mientras una decisión trascendental redefine su relación con un padre ausente.
Adiós Madrid (2024), dirigida por Diego Corsini, plantea un relato íntimo sobre las heridas del abandono, la búsqueda de sentido y el complejo camino hacia el perdón. A través de una narrativa que se desarrolla en menos de 48 horas, el film sumerge al espectador en una experiencia cargada de dilemas emocionales y humanos.
El núcleo de la historia reside en Ramiro (Luciano Cáceres), un hombre que se ha distanciado emocional y físicamente de su padre durante 35 años. Obligado por las circunstancias legales, debe viajar desde Argentina a Madrid para decidir si desconecta a su padre, quien se encuentra en coma tras una vida que lo mantuvo ausente. Esta decisión, más allá de la ética y la biología, se convierte en un catalizador para explorar el abandono y el resentimiento acumulado.
El guion se construye sobre esta premisa y desarrolla una noche en la que Ramiro recorre los espacios que definieron a su padre, descubriendo un hombre que, aunque distante con él, marcó a fuego a quienes lo rodearon. La película expone cómo la ausencia física no siempre significa el vacío absoluto y cómo el rencor puede bloquear las posibilidades de reconciliación hasta el último momento.
La dirección de Corsini utiliza la nocturnidad de Madrid no solo como un escenario, sino como un personaje más. Las calles y los rincones que Ramiro atraviesa sirven como metáfora de su propio laberinto interno. La ciudad se convierte en el lienzo donde se despliegan las historias de los amigos y el círculo íntimo del padre, quienes revelan facetas desconocidas y transformadoras de su vida.
Entre estos encuentros, el film explora con sutileza temas como la identidad, el género y los prejuicios generacionales, dejando al descubierto un choque de perspectivas entre un hombre que redefinió su vida al asumir su sexualidad y otro que quedó atrapado en el resentimiento por esa elección.
A nivel visual, Adiós Madrid combina planos cerrados que reflejan la introspección de Ramiro con escenas abiertas que muestran la inmensidad de la ciudad, creando un contraste constante entre lo íntimo y lo universal. La interpretación de Luciano Cáceres aporta los matices necesarios para transmitir el conflicto interno de su personaje, mientras que el reparto secundario construye un mosaico de voces y vivencias que enriquecen el relato.
Adiós Madrid no busca soluciones fáciles ni ofrece respuestas definitivas. Es una película que retrata el duelo y la reconciliación como procesos personales y complejos, donde cada decisión deja una marca. A través de un enfoque sensible, invita a reflexionar sobre los vínculos familiares, los errores del pasado y las oportunidades que surgen incluso en los momentos más oscuros.