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Crítica de “Stella, una vida”, biopic sobre Stella Goldschlag, ambientada en la Segunda Guerra Mundial

Presentada en el 24° Festival de Cine Alemán, "Stella, una vida" (Stella. Ein leben, 2023), dirigida por Kilian Riedhof, aborda la controversial vida de Stella Goldschlag, una mujer judía entre la supervivencia y la traición.

jueves 26 de septiembre de 2024

Stella, una vida dirigida por el alemán Kilian Riedhof quien escribió el guión junto a Jan Braren y Marc Blöbaum -con quienes ya había trabajado previamente en Vous n'aurez pas ma haine (2022)- narra la vida de Stella Goldschlag (1922-1994), una mujer judía cuyo sueño de ser cantante de jazz se vio interrumpido por el nazismo y la segunda guerra mundial. Lo cierto es que la figura de Stella adquirió fama mundial, pero no por la música, sino por traicionar a una gran cantidad de judíos al delatarlos, convirtiéndose en una asidua informante de la Gestapo. Todo el filme intenta retratar las traiciones, ambiciones y supervivencia de una mujer judía en la Alemania de Hitler.

Dicha biopic inicia su relato en 1943, cuando la familia de Stella intenta emigrar sin éxito, así que como tantos otros judíos deben intentar sobrevivir y pasar por desapercibidos en la Alemania Nazi. La protagonista es interpretada por la reconocida actriz alemana Paula Beer (Cielo Rojo, Undine, En Transito, Frantz) de rasgos más suaves y apariencia más dulce que Stella, es decir que su physique du role dista bastante, si bien se encuentra caracterizada de acuerdo a los aspectos “arios”, cabello rubio y ojos azules). Lo cual es fundamental para la trama puesto que Stella era consciente que su belleza y aspecto hegemónicos eran los que le permitían camuflarse a pesar de sus orígenes judíos, al igual que Cioma Schönhaus -quien también tuvo su biopic recientemente titulada El falsificador (Der Passfälscher, 2022), más lograda que la presente obra- quien aparece brevemente representado en el presente filme. La diferencia abismal es que Cioma ayudó a salvar la vida de muchísimos judíos, mientras que Stella ayudó a su genocidio. A simple vista, ella no era vista como judía y tampoco quería que se la identificara como tal, quería seguir con la misma libertad con la que se desenvolvía previo a la eclosión del nazismo y la guerra. Todo el filme posee un notable trabajo de ambientación y reconstrucción de época, lo cual es muy importante puesto que estamos ante un largometraje basado en hechos reales.

La premisa del director apunta a intentar abrir el debate ético de si Stella Goldschlag fue ¿victima o culpable, verdugo o víctima? Pero lo cierto es que la narración no logra ser tan ambigua e incluso los créditos finales, clausuran el interrogante. Stella no estaba dispuesta a continuar con el trabajo duro industrial, ni quería ser enviada a un campo de concentración, era muy consciente de que quienes eran enviados a Auschwitz, eran asesinados en la cámara de gas. Su personalidad tenaz la llevó a hacer lo que sea con tal de sobrevivir, después de ser brutalmente torturada por los oficiales de la SS realizó un acuerdo para colaborar con la Gestapo entregando a judíos que permanecían escondidos, a cambio de que ni ella ni sus padres fueran enviados a los campos de concentración.

Sin embargo, tiempo después sus superiores no cumplieron el acuerdo y enviaron a sus padres a un campo de concentración, y posteriormente a su muerte. Entonces resulta pertinente preguntarse ¿por qué Stella siguió colaborando tan asiduamente con el nazismo? En este punto, como en otros, es donde la reconstrucción de la película flaquea, porque no muestra cómo ella siguió contribuyendo a pesar de saber que fue traicionada y sus padres asesinados. Supongamos que fue su propio instinto, miedo y por ende, su perdida de moral lo que la llevaron a seguir traicionando conocidos y desconocidos judíos en su “hambre de vida”, ¿por qué el filme no menciona que después de la guerra Goldschlag, como menciona el autor Irving Abrahamson, "se convirtió al cristianismo y se convirtió en un antisemita abiertamente"?

En cierto modo, es cierto que la obra de Riedhof no juzga al personaje, al respecto él ha declarado: "Mi mayor desafío fue encontrar el equilibrio entre presentar a Stella Goldschlag como una persona que cometió actos cuestionables y, al mismo tiempo, despertar empatía en el público…”. Sin embargo, se considera que no logra despertar la empatía del público, quizás únicamente en las escenas en que es torturada o en otras donde es acosada por los hombres. Al respecto, esta es una cuestión que podría haber sido enfatizada, pues no es lo mismo ser mujer en ese contexto que hombre, a la vulnerabilidad general a la que está expuesta una mujer, sobre todo en la década del ´40, se enfatiza su fragilidad y desigualdad en el contexto de guerra y más aun siendo judía. Parece que la narración la juzga más por ser mujer y vivir su sexualidad libremente, que por entregar a otros judíos a los Nazis. Incluso, la forma parcializada en la que es escenificado su polémico vínculo sentimental y criminal con otro colaborador de la Gestapo, Rolf Isaaksohn, también de origen judío.

En adición, a diferencia de una película como La zona gris (The Grey Zone, 2001) que se ocupaba de problematizar el rol del Sonderkommando -aquellos judíos que fueron obligados a trabajar en los crematorios de Auschwitz- y esbozar el debate ético que implicaba trabajar “contra otros judíos” y que por ende como indica el título del filme se encontraban en una zona moral gris, Stella, una vida carece de profundidad psicológica y no llega a representar la ambigüedad y lo quebrantadas que pueden ser las personas  contextos de guerra, totalitarismo, antisemitismo, represión y genocidio.   

La película basada en las actas del juicio del tribunal militar soviético de 1946 y del tribunal de Moabit (Berlín) de 1957, bien intencionadamente pretende llamar a la reflexión, en palabras de su director “En tiempos de creciente radicalismo de derecha, nos vemos obligados a cuestionar nuestra postura y reconocer claramente nuestra humanidad. Si evitamos esto, puede tener consecuencias fatales para nosotros. La historia de Stella debería ser una advertencia para nosotros sobre esto”. En esos juicios Stella nunca mostró remordimiento ni arrepentimiento. Asimismo, el largometraje finaliza con citas de sobrevivientes del Holocausto: “No eres responsable de lo que pasó, pero eres responsable de que no vuelva a ocurrir”, “compórtate como un ser humano”.

5.0
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