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Crítica de “Hot Seat: En la mira”: Thriller a contrarreloj con Mel Gibson y Kevin Dillon
El actor sigue “acompañando” producciones de bajo presupuesto con su nombre, relegando su participación a un personaje secundario.
Lionsgate, la compañía que se especializa en films de acción de viejas leyendas del género, produce este típico thriller a contrarreloj, de esos en los que hay una cuenta regresiva para resolver el enigma o detener la bomba, como en este caso. La historia tiene las vueltas de tuerca necesarias pero la realización de James Cullen deja mucho que desear.
Un hacker informático (Kevin Dillon) tiene una bomba debajo de su silla y debe desbloquear unos accesos encriptados a cajas de seguridad para que no estalle. Un terrorista monitorea la situación a distancia y también pone en peligro a su hija y esposa. Mientras tanto la policía piensa que el villano es el informático e intenta ingresar al edificio para apresarlo.
De todos los personajes posibles ¿quién creen que es Mel Gibson? ¿El hacker? ¿El terrorista? ¿El policía? Ninguno de ellos, es parte del escuadrón antibombas de la policía. Está más de la mitad de la película mirando la situación por televisión en el departamento de policía y entra en acción recién en el último cuarto del film.
Además de esta situación decepcionante, Hot Seat: En la mira (Hot Seat, 2022) nunca termina de despegar. Si bien la situación es lo suficientemente tensa como para acaparar la atención, las malas actuaciones y los tipos de planos incorrectos hacen que la adrenalina se diluya rápidamente. El manejo de la tensión es tan malo que solo queda esperar el final.
Algunas veces la falta de presupuesto potencia la imaginación, otras simplemente expone las carencias, como en este olvidable caso.