Salas

Crítica de “Las corredoras”: Carola Reyna y Diego Capusotto en el inconfundible universo de Néstor Montalbano

El director de “Soy tu aventura” y “No llores por mí Inglaterra” indaga en el melodrama pasional con toques de thriller hitchcockiano, creando una película atípica para el cine argentino contemporáneo.

martes 21 de mayo de 2024

Tal vez sea por acierto o tal vez por casualidad, pero no puede negarse que el cine de Néstor Montalbano es único en su especie. No hay ningún otro cineasta o estilo cinematográfico similar en el cine argentino contemporáneo.

Con un incansable placer por el riesgo y la aventura, Montalbano se aleja en Las corredoras (2024) de la comedia absurda que tanto éxito le dio con Pájaros Volando (2010) y Por un puñado de pelos (2014), para adentrarse en un melodrama pasional ambientado en una casa de campo.


Estamos en los años cincuenta, cuando Juan Manuel Fangio protagonizaba las carreras de autos. En ese contexto histórico, una solitaria oficinista, Mabel (Carola Reyna), es enviada a la estancia del misterioso Señor Antonovich, ubicada en un aislado pueblo rural, para firmar la cesión de una propiedad. Pero al llegar, este hombre brilla por su ausencia, y es recibida por su esposa (Diego Capusotto) y su amiga (Alejandra Fletchner), ambas también corredoras de autos. La llegada de Mabel rompe la armonía del lugar y el misterio del hombre fantasma se revelará tarde o temprano.


En Las corredoras (2024) hay una clara intención de reescribir grandes melodramas de misterio del periodo clásico, como Rebeca (1940) de Alfred Hitchcock, pero también como las nacionales Rosaura a las 10 (1958) de Mario Soffici o Más allá del olvido (1956) de Hugo del Carril. Son enormes melodramas pasionales que rozan el thriller psicológico para atrapar al espectador con los vínculos enfermizos de sus personajes.

Sin embargo, Montalbano no abandona del todo su particular estilo artificioso, recurriendo de manera consciente a modos de filmación de antaño (como el back projecting), lugareños extraños al borde de la parodia, y una estética poco realista. Todo es representado en apariencia, desde los recuerdos, las pelucas y vestidos de antaño que esconden identidades, hasta la proyección de una carrera de la época.

Las corredoras tiene mayores conexiones con El regreso de Peter Cascada (2006), protagonizada por Horacio Fontova y Nahuel Pérez Biscayart, debido a los travestismos y conflictos de identidad, que con las comedias a las que se asocia al director de Todo por dos pesos. Sin embargo, el film no deja de ser un digno exponente del estilo único e irrepetible de Montalbano.

6.0
Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS