El cineasta estrena en salas "El silencio del cazador"

Martín Desalvo propone un western atravesado por la problemática social

“Me gusta mucho lo fantástico, no me gusta el género duro, pero sí me gusta sumar lo social, con una mirada autoral, una película dura pero con momentos de humor”, dice el realizador a EscribiendoCine sobre este intenso film protagonizado por Pablo Echarri, Mora Recalde y Alberto Ammann.

Martín Desalvo propone un western atravesado por la problemática social
Martín Desalvo
Martín Desalvo
miércoles 31 de marzo de 2021

La postal turística de un Parque Nacional en medio de la selva misionera esconde un mundo asediado por peleas ancestrales y conflictos de intereses. Guzmán (Pablo Echarri) es un guardaparque que patrulla incansablemente la reserva en busca de cazadores furtivos. Orlando Venneck (Alberto Ammann) es un querido colono de la zona y, como sus ancestros, es cazador. Sara Vogel (Mora Recalde) es una comprometida médica rural, está casada con Guzmán y fue antes pareja de Venneck. La aparición de un mítico jaguar dividirá a la pequeña comunidad en la que viven y despertará una antigua rivalidad entre ellos, haciendo que la escalada de violencia sea imparable.

¿Cómo imaginaste el relato y los puntos que toca, principalmente, sobre la ausencia del Estado y en el medio el conflicto entre los protagonistas?
La película es muy realista, de alguna manera, lamentablemente, con Francisco Kosterlitzen, el guionista, yo tuve una primera idea sobre una nota de un guardaparques en Sudáfrica que tenía carta blanca para matar a cazadores furtivos, y me pareció de un nivel de locura increíble llegar a ese punto, incluso el yaguareté está en peligro de extinción. Además tuve presente otra nota en la que los guardaparques de Misiones pedían tener poder de policía porque estaban desarmados y si tenían que detener a cazadores furtivos, que generalmente son brasileños, fuertemente armados, era muy difícil, de hecho habían matado a un guardaparques.

¿Esos fueron los disparadores?
Me parecieron historias muy interesantes y fuimos a investigar a Misiones un poco, a hablar con los guardaparques, lo difícil de la tarea, que están siete días trabajando y otros siete no, y antes era un mes. Nos fascinó ese mundo. Pero también el tema social de cómo familias fundantes provenientes de Europa mantenían una gran diferencia con los “criollos”. Y esto es una realidad que aun hoy persiste y me parecía interesante para trabajar este mensaje dentro de un cine de género.

¿Qué género vamos a continuar explorando? Venís del terror, comedia, drama, drama histórico, serie de televisión…
Todos, no quiero dejar ninguno de explorar, me gusta mucho lo fantástico, no me gusta el género duro, pero sí me gusta sumar lo social, con una mirada autoral, una película dura pero con momentos de humor, creo que respetar a rajatabla las leyes del género es encorsetarse, para mí es experimentación y en lo personal, que lo considero un arte, quiero seguir desde ese lugar, no estoy pendiente del punto de equilibrio, si se venderá a una plataforma o no, no pienso en eso cuando imagino y dirijo una película.

¿Cómo te animaste a mandar a Mora Recalde, tu esposa, a jugársela tanto en esas escenas?
Mora me parece una gran actriz y nos tenemos una confianza infinita, a mí me resultó todavía mucho más fácil y esas escenas tan complejas requieren un gran compromiso y con ella pude trabajarlas con más confianza, pedir más. Cuando uno escribe el guion y arma la historia, y si bien tenía una imagen mental de quiénes iban a ser los protagonistas, empezás a volar y los personajes te piden solos por dónde ir sin saber quién encarnará el rol, si esta actriz es tu esposa o quien sea. En el rodaje generamos una comunión y una familia muy hermosa, hablamos mucho, quedamos amigos, y eso que se dice, acá sucedió de verdad.

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