La cineasta debuta en el género policial y deja su huella

Tamae Garateguy y sus "10 Palomas" llegan al BAFICI

“El cine de género es la gran excusa para hacer algún comentario social sobre el contexto del momento”, dice en diálogo con EscribiendoCine.

Tamae
Tamae Garateguy
Tamae Garateguy

En la presente edición del BAFICI, Tamae Garateguy, que se caracteriza por su eclecticismo cinematográfico, presenta su película 10 palomas (2021), protagonizada por Guillermo Pfening, Alberto Ajaka, Alexia Moyano, Nancy Dupláa y César Bordón. El relato sigue a Félix, un prestigioso investigador policial perseguido por las sombras de su pasado que va detrás de un asesino serial con aire teatral, lo que representa el caso más importante de su vida. 

Durante el rodaje en 2019, nos contaste acerca de tu fobia a las palomas, ¿Cuánto tuvo que ver esto en el origen de la historia que se aborda en el film?
El guion es de Miguel Forza de Paul. La historia surgió a partir de una conversación que tuvimos ambos respecto a nuestra inquietud-él escribiendo y yo dirigiendo- de hacer un policial. Asimismo, a mí me gusta mucho el centro de Buenos Aires, soy una directora porteña, entonces, en mis diferentes películas trabajé distintas zonas, y en este caso busqué retratar Tribunales, ya que me parecía muy cinematográfico. Respecto a mi fobia a las palomas, en esa charla que tuvimos con Miguel, pensamos que el asesino serial matara usando las palomas como motivo. A partir de ahí, Forza de Paul escribió el guion, que a mí me encantó, y trabajamos para llevar adelante la peli.

Los hechos criminales ocurren alrededor del mundo judicial, ¿Qué aspectos tuviste en cuenta al sumergirte en ese ámbito?
Esa fue una idea de Miguel en base a las charlas que tuvimos y por lo que estaba pasando temáticamente, en cuanto a las críticas a los jueces por tratar los femicidios sin perspectiva de género. Esa inquietud ya estaba cuando empezamos a pensar en este policial y, lamentablemente, continua, y se va volviendo cada vez peor, porque estuvimos llamando la atención, señalamos la cuestión, pedimos que se haga un trabajo más en profundidad respecto al trato que se da a este tipo de crímenes, se viene proponiendo y militando, pero la respuesta es nula, por eso creo que se hace peor. Para mí el cine de género es la gran excusa para hacer algún comentario social sobre el contexto del momento.

El microcentro porteño es protagonista del largometraje, sobre todo durante la noche ¿Cuáles fueron las vicisitudes de filmar en el espacio urbano?
Es muy complicada la zona del centro para filmar, porque se cierra, porque no se pueden estacionar camiones ni apoyar una cámara, tiene muchas limitaciones. Hubo mucho esfuerzo de los productores, que tuvieron mucha muñeca para armar una logística que fuera de titanio, especialmente porque teníamos muy poco tiempo también, filmamos la película en tres semanas. El sonidista me dijo '¿En serio?, ¿Por qué el centro? ¡No va a servir nada del sonido que tomemos!', porque en los micrófonos entran varias radios. Por otro lado, la zona es muy cinematográfica, y yo tenía ganas de mostrar Diagonal Norte, Plaza Lavalle y los bares que la circundan, la Avenida 9 de Julio y el Obelisco, donde era muy fácil pensar algunos planos que se luzcan. Otra de las fortalezas fue el elenco, ya que son todos excelentes actores y trabajaron en un ritmo rápido para el poco tiempo que teníamos. Por ejemplo, hay toda una escena con un diálogo muy largo y complejo entre los personajes de Guillermo y Nancy en la terraza, la idea era filmarla al atardecer, entonces, teníamos dos tomas como máximo, porque el Sol estaba bajando, y si se iba la luz, no era lo mismo, pero, la verdad, se lucieron.

La película rompe con ciertos arquetipos característicos del género policial, ¿cómo lograste equilibrar los parámetros generales del género con tus búsquedas personales?
A mí me gusta hibridar géneros y, esta peli, para mi es una mezcla de policial con thriller psicológico. Personalmente, el thriller psicológico tiene más que ver con mi estética y mi pensamiento, me permite el mundo más subjetivo, de los sueños y los flashes. Entonces, al mezclarlo con el policial, que era un género que visitaba por primera vez, sentía que ahí sucedía algo que le daba otro matiz, no es un policial clásico, hecho y derecho. El thriller psicológico le da un extrañamiento, una sensación de la percepción alterada, porque estamos en el punto de vista del protagonista Félix, un antihéroe urbano.

Tu filmografía ha estado presente en diferentes ediciones del BAFICI y, esta vez, te presentás con 10 Palomas y UPA, ¿qué te representa este festival, a nivel personal y profesional?
Me representa muchísimo. Representa momentos de mi vida, grandes emociones y un espacio en el que me siento en comunidad. Cuando era joven y me enteré que estaba este evento de cine independiente contemporáneo para ver cine en el cine, aun sin las plataformas, era una locura ese festival, una genialidad. De a poco terminé dirigiendo y haciendo la primera parte de UPA, que fue mi primera experiencia en la dirección haciendo películas, y ganar la competencia es algo que quedó marcado a fuego en mi ADN de directora. Se trata de un festival que, a través de los años, cuida y sigue mucho a los directores, donde siempre hay lugar de bienvenida. Después, como cinéfila y espectadora, el BAFICI es un espacio donde ir a nutrirse y ver qué es lo que pasa con el cine independiente y descubrir directores.

En cuanto a tu futuro en el ámbito audiovisual, ¿estás trabajando en alguna otra película o serie?
Estoy terminando la postproducción de una peli que dirigí por encargo en México. Después, con un proyecto bastante grande que me encantaría que salga, que es una película nacional, que se llama Hombre Perro. También tengo una serie, Bataclana, que vamos a codirigir con Camila Toker y, por último, estoy empezando de a poco un proyecto que todavía no tiene nombre y es de vampiros.

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