Salas
Crítica de "Sensatez y sentimiento": una lograda apuesta a un nuevo público para un clásico
Con los protagónicos de Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles, la realizadora Georgia Oakley se encarga de llevar a la pantalla una versión con espíritu propio de la célebre novela de Jane Austen.
Tras el fallecimiento de su padre, la señora Dashwood y sus tres hijas deben dejar Norland, su hogar, ya que el heredero de la finca es el hijo mayor del señor Dashwood, producto de su primer matrimonio. Sin más recursos que un mínimo ingreso, las mujeres se mudan a una pequeña cabaña llamada Barton, cambiando rotundamente de vida. En este contexto la esperanza de las cuatro reside en la perspectiva de pronto matrimonio de las hijas mayores, Elinor y Marianne, quienes no tienen dote para ofrecer.
Sensatez y sentimiento (Sense and Sensibility, 2026) es una adaptación de la novela homónima de Jane Austen. A pesar de los dos siglos que nos separan de la publicación de este libro (la primera edición es de 1811), la historia de Austen sigue siendo atractiva debido a la permanente vigencia de los temas que toca: las asimetrías de género (que solo cambiaron de forma), los conflictos en torno a la formación del carácter durante la juventud, el peso de la mirada ajena, las disparidades sociales, las concepciones, los deseos y las búsquedas en relación al amor romántico y el efecto transformador de la hermandad. El título del libro hace referencia a los rasgos principales que caracterizan a las protagonistas, Elinor y Marianne: la mayor es prudente, organizada y se ciñe a las reglas del decoro, mientras que su hermana es espontánea y honesta y desprecia a quienes considera desapasionados.
Esta nueva adaptación de la novela de Austen surge, inevitablemente, a la sombra de la versión de Ang Lee de 1995. La perspicacia con la que Emma Thompson, encargada del guion -por el cual recibió el premio Óscar al mejor guion adaptado-, hace una lectura de la obra, las interpretaciones del destacado reparto de esta transposición -la misma Thompson, Kate Winslet, Hugh Grant y Alan Rickman conforman un elenco entrañable- y el hecho de que esta película despertó, tras cincuenta años, un nuevo interés en la obra de Austen son características que la convierten en una referencia ineludible para el espectador informado.
Dirigida por Georgia Oakley (Blue Jean) y con un guion adaptado por la novelista Diana Reid, Sensatez y sentimiento es, a pesar de su predecesora, una transposición con espíritu propio. Su elenco está encabezado por Daisy Edgar-Jones (Normal People, Tornados) y Esmé Creed-Miles, mientras que George McKay (1917), Herbert Nordrum (La peor persona del mundo) y Frank Dillane hacen los roles de Edward Ferrars, el Coronel Brandon y Willoughby respectivamente.
Durante la primera parte del film, que presenta a las hermanas Dashwood en Norland y luego las acompaña en Barton, la naturaleza es un elemento clave. La intimidad de la vida hogareña y el nacimiento de los sentimientos de las hermanas son retratados en relación a los exteriores, con sus silencios, sus texturas y su luminosidad. Algunas conversaciones son filmadas cámara en mano, trasladando a la imagen el impacto tanto de lo dicho como de lo que se calla. Por el contrario, la estancia de las jóvenes en Londres coincide con el desarrollo de los conflictos y es fotografiada principalmente en interiores, con un resultado más oscuro y opresivo.
La adaptación respeta los códigos de vestimenta de la época e incluso el lenguaje del texto de Austen. Es durante la segunda parte de la película donde se producirá un mayor distanciamiento tanto respecto de la novela como de su versión cinematográfica previa, principalmente debido a una reescritura en favor de una gran intensidad dramática que la aleja un tanto de una característica importante de la escritura de Austen: la intriga signada por los malentendidos y las suposiciones. Elinor sufre también una reinterpretación, que la convierte en un personaje mucho menos mesurado que aquel en el cual está basado.
La reescritura de este personaje impide que veamos con claridad el efecto que las hermanas tienen la una sobre la otra, un efecto de balance entre sus caracteres. La búsqueda detrás de esta decisión parece ser la misma que motiva el resto de los diálogos creados para la ocasión, entre los que abundan las situaciones humorísticas: acercar la obra de Austen a las audiencias actuales. Traducirla intentando no perder ni la esencia ni el contexto. Crear nuevos lazos con el público, haciendo un camino alternativo al recorrido por la célebre versión que la precede. Si es ese el objetivo, puede darse por logrado.