Festival de San Sebastián 2026 - Made in Spain

Crítica de "La Carn": una película de Joan Porcel que convierte a Chatroulette en un thriller del deseo

"La Carn", dirigida por Joan Porcel y protagonizada por Lluís Garau, indaga en el cuerpo, el deseo queer y los vínculos construidos a través de internet.

Crítica de "La Carn": una película de  Joan Porcel que convierte a Chatroulette en un thriller del deseo
domingo 20 de septiembre de 2026

Un cuerpo se expone frente a una cámara. Del otro lado aparece un desconocido. Entre ambos circulan deseo, temor y necesidad de contacto. Sobre esa tensión se construye La Carn (2025), película de Joan Porcel protagonizada por el performer y bailarín Lluís Garau.

La historia sigue a un creador que prepara una performance inspirada en Chatroulette, una plataforma de videollamadas que conecta al azar a dos personas desconocidas de cualquier parte del mundo. Lo que comienza como una investigación artística deriva en encuentros donde se vuelve difícil separar la obra de la experiencia personal. Porcel combina documental, drama psicológico y thriller para examinar las consecuencias de convertir la intimidad en material de creación.

Garau interpreta una versión de sí mismo y sostiene la película desde el cuerpo. Sus movimientos expresan el conflicto entre el deseo de ser visto y el temor a perder el control sobre la propia imagen. La desnudez no aparece solo como exposición física: también implica entregar información a alguien cuya identidad permanece oculta.

La puesta en escena traslada ese conflicto al lenguaje visual. Videollamadas, pantallas múltiples y encuadres fragmentados reproducen una forma de relacionarse basada en identidades parciales y contactos que pueden terminar con un clic. La cámara acompaña a Lluís, pero también parece vigilarlo, colocando al espectador en el lugar de quien observa una intimidad ajena.

Cuando la curiosidad inicial cede ante la sospecha, la película se acerca al thriller. El deseo se convierte entonces en una vía para el control y la amenaza. Esta tensión adquiere otra dimensión dentro de la experiencia queer: internet puede ofrecer un espacio de exploración y encuentro, pero también facilita el engaño y la violencia.

La Carn no presenta el mundo virtual como una realidad paralela, sino como una extensión del dormitorio, el escenario y el cuerpo. Su planteo más preciso surge de esa continuidad: la pantalla puede separar a dos personas, pero no evita que cada una intervenga en la vida de la otra.

7.0
Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS