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Crítica de “Pepita, la pistolera”: Luisana Lopilato y el nacimiento de una leyenda

Lucía Puenzo dirige esta película basada en hechos reales que recupera la historia de Margarita Di Tullio, una mujer que construyó su propia leyenda en la Mar del Plata de los años 80.

Crítica de “Pepita, la pistolera”: Luisana Lopilato y el nacimiento de una leyenda
jueves 03 de septiembre de 2026

Entre la violencia, el mundo del crimen y una sociedad atravesada por la corrupción, Pepita la pistolera (2026) reconstruye esta historia de una manera fascinante.

En la Mar del Plata de 1985, una trabajadora sexual embarazada (Luisana Lopilato) decide enfrentarse al crimen organizado y a la corrupción para crear su propio territorio y proteger a otras mujeres de la violencia de la calle. Así, entre armas, lealtades y decisiones cada vez más extremas, Margarita Di Tullio comienza a convertirse en Pepita, la pistolera.

Para contar esta historia, Lucía Puenzo se apoya en el estilo que suelen tener las biopics, mostrando una parte de la vida de Margarita Di Tullio, específicamente la construcción de su imperio dentro de la prostitución. Sin embargo, la película se aleja de la estructura clásica de este género y encuentra su propia forma de contar los hechos. Con un primer acto que apunta a construir el contexto de la historia de manera sutil, rozando lo introspectivo, pero dejando entrever los maltratos, la violencia y las relaciones de poder que atraviesan este mundo. Sin necesidad de explicar cada detalle, la película consigue transmitir una sensación de incomodidad y angustia en el espectador.

Ya en su segundo tramo, el film toma más fuerza y el relato remonta al mostrar a una Margarita más desenvuelta en el mundo de la prostitución, haciendo negocios y alianzas que convierten la trama en una suerte de thriller de negociaciones y disputas de poder. Este cambio de tono se aleja de ese primer acto tan silencioso, lineal y pausado para aportar más dinamismo y espesor a la historia, que por momentos parece vacía.

Sin embargo, donde Pepita, la pistolera encuentra su punto de equilibrio y toma más fuerza es en su último acto, en el que se apoya en el true crime de una manera particularmente interesante. Si bien algunas de sus escenas pueden resultar predecibles, esta decisión consigue generar otro tipo de impacto y logra justificar todo lo construido anteriormente. En un principio, la película nos muestra el contexto de Margarita sin un rumbo demasiado claro, pero en ese momento todo cobra relevancia, ya que comienza a convertirse en la figura que da título a la película.

Aunque tenga una buena historia de base, y una de las mejores actuaciones de Luisana Lopilato, que compone a un personaje realmente interesante e introspectivo, Pepita, la pistolera es una película difícil de clasificar. En sus tres actos prueba diferentes géneros, desde la biopic hasta el true crime, pero no termina de quedarse con ninguno ni de construir una historia del todo sólida. Lo positivo, en este caso, es que la película no aborda los hechos desde una mirada feminista panfletaria ni busca juzgar el contexto, sino que los presenta como parte de una realidad social determinada, sin intentar distorsionarlos ni imponer una lectura sobre ellos.

6.0
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