Salas
Crítica de “Minions y Monstruos”: los minions a través de la época dorada de Hollywood
En esta tercera entrega, nuestras particulares criaturas amarillas realizan un pequeño recorrido por la época dorada de Hollywood, con referencias a algunos de los grandes clásicos del cine.
El primer spin-off de Minions (2015) llevó a la pantalla el origen de estas icónicas criaturas amarillas que buscan servir a los grandes villanos y que, hasta ese momento, se habían destacado como los leales ayudantes de Gru en las dos primeras entregas de Mi villano favorito. En 2022, la franquicia tuvo una secuela que incorporó a un joven Gru y exploró, con un tono humorístico y sarcástico, los inicios de su camino como villano.
En Minions y Monstruos (Minions & Monters, 2026), la historia se distancia parcialmente de la figura de Gru (Steve Carell) para recuperar el espíritu aventurero centrado especialmente en los minions. En esta ocasión, se muestra cómo conquistaron Hollywood, se convirtieron en estrellas de cine, luego perdieron todo, desataron monstruos sobre el mundo y finalmente unieron fuerzas para intentar salvar al planeta del caos que ellos mismos habían provocado.
En esta película se dejan de lado varios de los conceptos desarrollados en la entrega anterior para replicar la estructura de Minions (2015) La diferencia es que, esta vez, el rumbo cambia al enfocarse en su paso por el cine y en cómo llegaron a convertirse en auténticos íconos de Hollywood. Para ello, la película utiliza a Olivia (Alison Janney), una guía de un museo del cine que actúa como narradora para relatar las aventuras de los minions, mientras pone el foco en James, Ed y Henry, tres minions con un profundo interés por contar historias que terminan cruzándose con Max (Christoph Waltz), un director de cine que confía en ellos para participar en sus películas.
A partir de allí, el film desarrolla un relato de tono satírico en el que muestra los primeros rodajes, el funcionamiento de la industria, los estudios y toda la línea de producción que existía detrás de cada película. Al mismo tiempo, construye grandes secuencias de humor repletas de referencias a Charlie Chaplin, Buster Keaton y Harold Lloyd, entre otros. También hace un especial hincapié en el paso del cine mudo al sonoro, momento que explica por qué los minions dejaron de ser las grandes estrellas de Hollywood.
A partir de la llegada de Goomi (Trey Parker), un monstruo de apariencia inofensiva, el grupo de minions se divide en dos, y una de esas facciones —integrada por Ed, James y Henry— emprende una aventura junto a él para liberar a otros dos monstruos y permitirles participar de la película que James estaba planeando: "Minions y Monstruos".
Es en ese momento cuando la película comienza a sentirse monótona, sin un rumbo claro, desdibujada y apresurada por haber incorporado a cuatro villanos prácticamente sobre el final. Como consecuencia, gran parte de lo construido durante el comienzo pierde fuerza y parece existir únicamente para desembocar en un giro metacinematográfico que intenta resolver las incongruencias narrativas acumuladas a lo largo del relato.
A pesar de esto, Minions y Monstruos consigue sostenerse como una propuesta entretenida. La película conserva la esencia característica de la franquicia.