Estreno el 16 de abril
Crítica de "Memoria de una madre": una película de terror que nunca termina de empezar
La propuesta termina siendo una experiencia sin pulsión no nervio, más cercana al tedio que a cualquier forma de incomodidad.
Memoria de una madre (2026), dirigida por Mauro Iván Ojeda, se apoya en una progresión pausada que nunca llega a convertirse en tensión.
La historia sigue a Genaro, un niño adoptado que al integrarse a su nuevo hogar comienza a percibir un clima extraño junto a sus hermanos Nuria y Samuel, marcado por una posible presencia sobrenatural que afecta a toda la familia. A partir de ese punto de partida, la película insinúa un conflicto que podría crecer, pero que rápidamente se diluye en una narración sin impulso.
Ese eje, que también se apoya en el vínculo que se va construyendo entre Nuria y Genaro frente a los secretos inquietantes del hogar, no logra consolidarse. La decisión de centrar el relato en personajes preadolescentes termina jugando en contra: las interpretaciones carecen de la solidez necesaria y lo que debería sentirse íntimo o cotidiano se percibe frágil, sin densidad ni credibilidad.
La idea de una familia sometida a un asedio paranormal, atravesada por angustia y sucesos cada vez más perturbadores, queda apenas esbozada. No hay una verdadera profundización de ese conflicto ni una evolución clara de los personajes. Todo parece avanzar de manera errática, como si la película no terminara de definir su foco ni su tono, lo que dificulta cualquier tipo de conexión con lo que ocurre en pantalla.
En sus intentos por instalar el terror, recurre a fórmulas reconocibles que no encuentran efectividad. Incluso en los momentos en que la amenaza se vuelve más explícita, las escenas carecen de construcción y timing, resultando previsibles y poco impactantes. Nada termina de asentarse ni de dejar huella.
Dentro del panorama del cine de género local, donde suele haber al menos una búsqueda estética o narrativa identificable, acá cuesta encontrar un rasgo distintivo. La película no logra capitalizar su premisa y queda atrapada en una indefinición que la vuelve difusa y olvidable.