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Crítica de "Pensamiento lateral": Itziar Ituño en un thriller psicológico sobre el poder y la mente

En su ópera prima, Mariano Hueter propone un thriller psicológico donde el miedo se construye desde la mente. Itziar Ituño interpreta a una psicóloga secuestrada que transforma el análisis en su única forma de supervivencia.

Crítica de "Pensamiento lateral": Itziar Ituño en un thriller psicológico sobre el poder y la mente
martes 24 de marzo de 2026

En Pensamiento lateral (2025), el encierro trasciende lo físico y se convierte en un dispositivo narrativo. Mariano Hueter, en su ópera prima, elige un espacio mínimo —una habitación, pocos cuerpos, tensión constante— para trasladar el conflicto al terreno más inestable: la mente.

La historia sigue a Julia (Itziar Ituño), una psicóloga secuestrada al salir del trabajo. Despierta sin salida, atada a una columna, retenida por tres hombres —Alberto Ammann, Mauricio Paniagua y César Bordón— de intenciones inciertas. Con el paso de los días, Julia entiende que su supervivencia depende de su capacidad para leer y manipular a sus captores, aplicando las herramientas que habitualmente usa con sus pacientes.

A medida que profundiza en sus comportamientos, las fronteras entre víctima y victimario se diluyen. Julia explora la mente de quienes la retienen y convierte la palabra, la observación y la inteligencia emocional en sus armas. El encierro físico se transforma así en una batalla psicológica donde el poder se redefine en cada diálogo.

El film avanza como un duelo de inteligencias, en el que la lógica profesional de Julia se enfrenta a los impulsos y traumas de sus secuestradores. En ese intercambio emergen secretos personales que fracturan el equilibrio del grupo y conducen a un desenlace donde el control cambia de manos.

Pensamiento lateral se sostiene en una puesta íntima, donde la economía de recursos se equilibra con la intensidad de las interpretaciones. La cámara se adhiere al rostro de Ituño, que sostiene la tensión desde el silencio y la palabra. Ammann aporta una amenaza contenida, mientras Paniagua introduce la inestabilidad que acelera el deterioro del vínculo entre los personajes.

Hueter construye un montaje preciso y claustrofóbico, en el que cada corte funciona como un pulso emocional. La violencia casi no se muestra; se intuye en los gestos y en las pausas. El interés está en el proceso de descomposición racional que revela la fragilidad del poder y la ambigüedad moral del encierro.

El film adopta los códigos del thriller psicológico clásico, pero los lleva a una escala íntima donde el razonamiento sustituye a la acción. La tensión se acumula lentamente hasta estallar en la mirada de Ituño. Sin artificios, Pensamiento lateral demuestra que el verdadero terror puede surgir del pensamiento.

6.0
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