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Crítica de “El guardián: último refugio”: Jason Statham y la efectiva fórmula del fugitivo

El actor de “El transportador” y “El mecánico” regresa a su Inglaterra natal para esta historia en la que debe escapar de los servicios secretos de los que alguna vez formó parte.

Crítica de “El guardián: último refugio”: Jason Statham y la efectiva fórmula del fugitivo
martes 10 de marzo de 2026

El guardián: último recurso (Shelter, 2026) reflota la siempre efectiva trama del fugitivo: aquella en la que el protagonista debe escapar con vida de una infinidad de situaciones mientras atraviesa territorio británico.

La cosa empieza en una isla remota, donde Michael Mason (Statham) vive recluido en silencio. Su vínculo más cercano es su perro y una niña (Celine Buckens) que le trae suministros en el barco de su tío. Pero un día la chica se accidenta durante una tormenta y él la rescata. Al visitar el pueblo cercano en busca de medicina, es detectado por las cámaras de vigilancia y se activa la alarma de los servicios secretos británicos, que justo están intentando lavar su imagen del pasado y necesitan un chivo expiatorio para sacrificar. El jefe de la organización, interpretado por Bill Nighy, reflota además una antigua venganza contra Mason por haberse rebelado en sus funciones.

Toda esta historia funciona como excusa para que Statham ande con la niña a cuestas durante toda la película, desparramando patadas y tiros por pequeños pueblitos británicos de aire medieval. Los lugares son un encanto, pero donde hay gente hay una cámara y el tipo corre mayor peligro. Así, como en una road movie de fugitivos, la adolescente y su parco tutor luchan por su vida.

Dirigida por Ric Roman Waugh —quien ya trabajó en varias oportunidades con Gerard Butler (Agente bajo fuego, El día del fin del mundo), el otro héroe de acción británico—, El guardián: último recurso tiene el problema de buena parte del cine de acción europeo: le falta gracia. Un atisbo de comentarios cómicos que alivie la densidad del relato y haga más tolerables ciertas situaciones inverosímiles que son marca registrada de este tipo de historias.

Dicho esto, la película cumple su cometido. Está bien producida, mantiene buen ritmo y ofrece tensos momentos de acción. Y aunque en términos de argumento no inventa nada nuevo, sabe cómo sostener la figura del héroe a la antigua de Statham y justificar su permanencia en pantalla.

6.0
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