Salas
Crítica de “Hagas lo que hagas, está mal”: Gianni Di Gregorio y el "nono" que no sabía decir que no
Gianni Di Gregorio interpreta a un abuelo que disfruta de su jubilación hasta que su hija desembarca en su casa con sus nietos, decididos a instalarse.
El cine de Di Gregorio no pasará a la historia por innovaciones visuales ni temáticas polémicas; se trata de un cine clásico que busca retratar la cotidianidad con una sonrisa. Bajo esa premisa, el director filma a sus 76 años Hagas lo que hagas, está mal (Come ti muovi, sbagli, 2025).
En esta entrega, el actor y director de Un feriado particular (Pranzo di ferragosto, 2008) interpreta a un profesor jubilado que vive su rutina en soledad y armonía, repartiendo el tiempo entre los amigos del bar donde almuerza, una compañera a la que visita ocasionalmente y la escritura de un ensayo sobre los lombardos. Sin embargo, su vida se pone patas arriba cuando su hija regresa de Alemania, recién separada, con sus nietos a cuestas.
A través de situaciones humorísticas derivadas del caos familiar —y del deseo genuino del protagonista por ayudar—, Di Gregorio plantea las diferencias generacionales, los cambios de hábitos y, sobre todo, la relevancia de la familia en el mundo contemporáneo. Un tema recurrente en toda su filmografía.
En la película, la familia se presenta como una dualidad: es una necesidad y, a la vez, un conflicto. Es necesario para sentirse acompañado y cumplir un rol afectivo, pero también funciona como un obstáculo para el desarrollo personal y los objetivos individuales. Toda la trama gira en torno a esta idea con humor y encanto, sin más pretensión que la de brindar un momento sumamente agradable.
Gianni Di Gregorio quien ha construido un personaje fuerte que reitera en sus películas, ahora interpreta el rol de abuelo para retomar su tema predilecto: los pormenores de los afectos a lo largo y ancho de la vida.