Salas
Crítica de "El rey de reyes": La Biblia ilustrada narrada por un imaginario Charles Dickens
La película sigue a un padre que narra los hechos más relevantes de la vida de la figura más importante de la religión católica ante la escucha atenta y compenetrada de un chico.
Aunque no haya dogma o mandato litúrgico que lo imponga, el estreno de películas centradas en alguna de las múltiples facetas de la vida de Jesucristo es una de las tantas tradiciones pascuales. Una de las que llegará este año se llama El rey de reyes (The King of Kings, 2025) e imagina al mismísimo Charles Dickens como narrador de la vida de la figura más importante de la religión católica ante la escucha atenta y compenetrada de su hijo.
Al escritor (voz de Kenneth Branagh) las cosas no le salen muy bien durante la presentación de uno de sus textos sobre las tablas de un teatro. A su hijo Walter (Roman Griffin Davis, de Jojo Rabbit), sin embargo, todo eso le importa poco, pues habita en un universo donde la imaginación está a la orden del día. Dado que a papá Charles le cuesta horrores comunicarse con él de manera fluida y no sabe cómo hacer para domar su mente indomable, una noche comienza a contarle una historia que no es otra que la de Jesús.
Dirigida por Jang Seongho y con un elenco vocal estelar que se completa con Uma Thurman, Pierce Brosnan y Forest Whitaker, El rey de reyes se estructura según el orden cronológico de los hechos más relevantes y conocidos de la biografía oficial de Jesús. Es así que vemos su nacimiento y la llegada de los hoy llamados Reyes magos, la famosa levitación sobre el agua, la resurrección de Lázaro, la traición de Judas, el largo periplo previo a su muerte y su crucifixión, entre otros hechos.
Ninguna de esas situaciones tiene la crueldad ni el sadismo vil de La pasión de Cristo (The passion of the Christ, 2004), así como tampoco el romanticismo de buena parte del cine bíblico. Lo que hay, en todo caso, es un relato de raigambre familiar que maneja con solvencia el punto de vista de ese chico que escucha azorado las aventuras de un hombre cuya historia desconoce. Sin atisbo de puerilidad, el resultado es una suerte de ilustración ATP del Nuevo Testamento ideal para ver mientras se come una rosca.