Gaumont
Crítica de “Viento del este”: El legado de una herencia entre Palestina y el Río de La Plata
Maia Gattás explora los lazos familiares, la pérdida de identidad palestina y los recuerdos de su padre, a través de un relato que fusiona paisajes patagónicos con las orillas del río Jordán y el Río de la Plata.
La realizadora Maia Gattás, hija de un hombre que murió joven y cuya cultura palestina fue desplazada por la ocupación israelí, presenta un documental en primera persona que aborda los lazos familiares, el destino y la memoria. La película no solo narra la historia de Maia, sino también de la lucha por mantener viva la herencia cultural palestina y de un duelo personal por la muerte de su padre, Luis Gattás.
Viento del este (2023) se mueve entre tres lugares clave: Bariloche, donde Maia vive junto a su madre y abuela; el Río de la Plata, lugar donde su padre se fue a pescar y nunca regresó; y Cisjordania, la tierra ancestral de sus antepasados palestinos. Estos espacios no solo marcan una geografía física, sino también emocional, uniendo a Maia con su padre a través de los recuerdos y los objetos que heredó.
Maia reunió materiales, archivos, objetos, sueños y fragmentos de la historia de su familia, creando una suerte de "rompecabezas" que refleja la dificultad de unir piezas que no encajan. Esta estructura no lineal, llena de fragmentos de recuerdos y momentos que parecen no tener conexión, refleja perfectamente el modo de funcionamiento de la memoria en la construcción de la identidad. Los objetos que Maia heredó de su padre —un vaso, un sweater y un trofeo de pesca— son pequeños fragmentos de un pasado que no puede ser olvidado. Sin embargo, estos objetos también son símbolos de la lucha por la identidad y el recuerdo, de la resistencia cultural.
El relato no solo aborda el duelo por la pérdida personal de Maia, sino que también toca el tema de la ocupación israelí en Palestina, que ha causado una pérdida aún más profunda para su familia. La Palestina que Maia visita en la película no es solo un lugar geográfico, sino un territorio marcado por la ocupación, las ruinas y la resistencia. En medio de las ruinas de las casas derrumbadas por el conflicto, Maia encuentra una conexión profunda con la tierra de sus antepasados, un lugar que lucha por sobrevivir.
El nombre de su familia, una señal del destino, se convierte en el hilo conductor de la película, uniendo los lazos del pasado con el presente. En sus viajes entre Bariloche, Buenos Aires y Palestina, Maia encuentra una forma de reconciliar estos duelos, trazando un mapa emocional que conecta su vida y la historia de su familia con los grandes conflictos globales.
Viento del este es un relato sobre el legado cultural, la memoria y la identidad. En un mundo marcado por la diáspora palestina y la constante lucha por la existencia, Maia logra trazar una ruta que conecta su vida con la historia de su pueblo.