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Crítica de "Desorden Público": La serie que enfrenta a la policía con sus propias contradicciones

Basada en el libro de Carlo Bonini, la serie aborda las tensiones entre manifestantes y fuerzas de seguridad en una Roma marcada por divisiones sociales y dilemas éticos, profundizando en las consecuencias humanas del mantenimiento del orden público.

jueves 16 de enero de 2025

Desorden Público (ACAB, 2025), creada pr Filippo Gravino y dirigida por Michele Alhaique, adapta el libro de Carlo Bonini publicado en 2009. Trece años después de la película A.C.A.B. – All Cops Are Bastards (2012), esta serie expande la narrativa para explorar los dilemas éticos y las tensiones que enfrentan los policías antidisturbios en Italia. A lo largo de seis episodios, la historia se centra en una Unidad Móvil de Roma encargada de controlar manifestaciones en un entorno marcado por la desconfianza hacia las instituciones, un tema que encuentra resonancia en los conflictos sociales y políticos de Argentina.

En los últimos 15 años, la incorporación de cámaras corporales, nuevos entrenamientos y la inclusión de mujeres en estas unidades ha modificado ciertos aspectos del panorama policial. Sin embargo, la tensión entre las prácticas tradicionales y las reformas persiste, especialmente tras un enfrentamiento en el Valle de Susa que deja a un líder herido y a un manifestante en estado crítico. Este evento desata una investigación interna que pone en tela de juicio los métodos empleados.

La situación retratada en la serie puede vincularse al contexto argentino, donde las protestas sociales y los operativos de seguridad forman parte habitual de la agenda pública. En los últimos años, Argentina ha sido escenario de numerosas manifestaciones, desde reclamos laborales hasta marchas por derechos humanos. Estas movilizaciones, al igual que en la serie, han generado debates sobre los límites del uso de la fuerza y las tensiones entre el deber institucional y los derechos civiles. Episodios recientes, como los conflictos por ajustes presupuestarios, reflejan preguntas similares: ¿dónde se traza la línea entre proteger el orden público y respetar las libertades individuales?

La narrativa se estructura en un equilibrio dinámico entre escenas de enfrentamientos en las calles y momentos más pausados en los cuarteles, donde se desarrollan los matices de las relaciones humanas y las tensiones internas de los personajes. Las secuencias de acción no solo cumplen un rol visual, sino que funcionan como catalizadores de los conflictos que se trasladan al ámbito privado, revelando cómo las experiencias laborales moldean las decisiones, los vínculos y las perspectivas individuales.

La serie evita posicionarse de manera tajante sobre el uso de la fuerza policial. En cambio, aborda las complejidades de un sistema que busca adaptarse a las demandas sociales, cuestionando constantemente los límites entre el orden y el caos. Este enfoque permite a Desorden Público ofrecer una perspectiva sobre las contradicciones inherentes a la gestión de la seguridad pública, un tema que también encuentra relevancia en la realidad argentina.

7.0
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