Teatro Politeama
Fernanda Metilli protagoniza un divertido y emotivo crucigrama escénico a través de “Empieza con D, siete letras”
“Nunca me puse metas, porque parece que tienen un fin, como algo que se termina. ¡Me gusta el recorrido!”, señaló la actriz en una entrevista exclusiva con EscribiendoCine.
Este verano, miles de personas se reunirán en un consultorio dental nocturno emplazado en el Teatro Politeama. El motivo de sus visitas no será para atenderse con los odontólogos sino para ser testigos de una historia atravesada por el amor, la emoción y las risas, y protagonizada por los personajes ficticios Miranda y Luis, que son interpretados por Fernanda Metilli y Eduardo Blanco. Desde el viernes 10 de enero, los actores presentarán la obra Empieza con D, siete letras (2025), dirigida por Juan José Campanella, quien también la escribió -junto a Cecilia Monti-.
El relato, en el que además participan el actor Gastón Cocchiarale y la actriz Maru Zapata, comienza cuando Miranda Delgado, una profesora de yoga en sus 30, verborrágica, carismática y con un humor tan afilado como su lengua, y Luis Cavalli, un médico retirado en sus 60, viudo y todavía buscando el manual de instrucciones de un nuevo mundo, chocan de la manera más inesperada y viven una montaña rusa emocional.
En la comedia es fundamental el público, ya que con su reacción termina de completar la obra. ¿cómo están viviendo esta instancia de ensayos, previa al estreno?
La etapa de ensayos siempre es de mucha búsqueda. Por ahora, la referencia en cuanto a la risa son Juan José Campanella y Cecilia Monti, y está buenísimo cuando ellos ven que eso que escribieron está siendo interpretado de la manera que pensaban. Y con Eduardo enriquecemos eso, cada uno aportando lo que tiene, con su estilo de humor. La obra tiene muchísimas situaciones muy graciosas, ¡cuando nos empezamos a divertir es espectacular!
Todo género tiene sus particularidades. ¿cuáles son las de hacer una comedia romántica?
Las estoy descubriendo, porque nunca había hecho una comedia romántica. Cuando leí el guion me encantó, aparte del elenco, no lo podía creer. Y tiene algo muy realista, de un tono que no había transitado tanto, así que es hermoso, por momentos tiene muchísima comedia, y después el romanticismo o la ternura. Los dos personajes son muy tiernos dentro de su realidad, transitar eso está buenísimo, ¡y lo vamos a ver crecer función a función!
Hablando del equipo, ¿cómo transitás esta experiencia junto a Eduardo Blanco y Juan José Campanella?
¡Es enorme! Por momentos miro de afuera, ¡son Eduardo y Juan José! Con mucho agradecimiento y tratando de estar lo más despierta posible para absorber la mayor cantidad de sabiduría. Juan es muy claro dirigiendo. A mí me gusta mucho cuando desde la dirección te dicen, y acá es más fácil y comprensible porque él mismo la escribió, sabe qué siente el personaje en ese momento, ¡eso me fascina!
En esta historia, Luis y Miranda se conocen a partir de un encuentro inesperado. En tu caso, ¿el encuentro con tu profesión fue buscado/intencionado o inesperado/casual?
¡Súper claro! Si bien de chica siempre jugás a actuar, cantar o subirte a un escenario, más allá del juego yo tenía claro que iba a ser mi profesión, no lo dudé nunca, no fue inesperado. Sí fue inesperado todo lo que me fue pasando. Y fue completamente buscado, me formé para eso, siempre fui muy enfocada, nunca perdí el rumbo.
Otra de las premisas del relato tiene que ver con las segundas oportunidades y, en cierto modo, tu profesión implica empezar constantemente, ¿te ha pasado esto de las “segundas oportunidades”?
Sí, como dijiste, cada trabajo es empezar de nuevo, no totalmente de cero porque traés todo el bagaje de aprendizaje que tuviste en cada una de las situaciones. Pero sí es arrancar de cero un texto, con compañeros nuevos y en un lugar nuevo. Si bien el código es el mismo y el teatro tiene un lenguaje único, empezamos de nuevo. También empecé de nuevo con mi pareja, Agus, que nos separamos un tiempo y arrancamos otra vez.
Y retomando el concepto de empezar de nuevo en la vida, trasladándolo a tu historia fuera de la ficción, ¿elegirías nuevamente tu profesión?
¡Sí, sin dudas! Sino no sería yo. Trataría de saltearme la secundaria... ¡Vamos directo a la Facultad, por favor! (risas)
A lo largo de los años integraste los elencos de destacados espectáculos, ¿qué resignificaste sobre hacer teatro, desde tus primeros pasos en Tandil hasta hoy?
El camino, me parece que es lo importante. Nunca me puse metas, porque parece que tienen un fin, decís '¡llegué!' y como que se terminó, ¡me gusta el recorrido! Lo que tiene nuestra profesión es que tenés meses, en el mejor de los casos años, un trabajo y no sabés qué viene después. Hay que saber vivir con esa inestabilidad, es el motor. Yo nunca imaginé hacer Matilda, por ejemplo, un musical… ¡ni loca! Y así con cada proyecto, es fantástico no dejar de sorprenderte.
Tomar nota
Empieza con D, siete letras se presenta, desde el 10 de enero, con funciones de miércoles a domingo, en el Teatro Politeama (Paraná 353, Capital Federal). Entradas a la venta por Plateanet.