39 MDQFF - Competencia Internacional
Crítica de “Aïcha”: El viaje de liberación de una mujer tunecina
Presentada en la competencia oficial del Festival de Mar del Plata, Aïcha narra el difícil camino de una mujer en Túnez tras la revolución de 2011.
Aïcha (2024) comienza con un retrato profundamente realista de Aya (Fatma Sfar), una mujer árabe que trabaja en el servicio de limpieza de un hotel. Cada día, Aya enfrenta largas horas de viaje para llegar a su trabajo, mientras soporta las presiones de una familia que espera que se case con un hombre adinerado para mejorar su situación económica. Además, mantiene una relación con un hombre casado que promete dejar a su esposa, aunque esa promesa nunca parece concretarse.
Cansada de esta existencia sin salida, un giro inesperado del destino le ofrece una segunda oportunidad: un accidente en la ruta la hace pasar por muerta, permitiéndole escapar y comenzar una nueva vida en la ciudad de Túnez. Allí, encuentra refugio en una habitación alquilada por una joven con quien empieza a salir por las noches. Sin embargo, su nueva vida da un vuelco cuando se ve envuelta en un caso policial que la arrastra nuevamente hacia una situación límite.
Dirigida por el cineasta tunecino Mehdi M. Barsaoui, Aïcha toma un giro hacia el cine policial negro, en el que la protagonista se encuentra atrapada en una red de corrupción que expone su vulnerabilidad como mujer. Las instituciones corruptas y el sistema patriarcal que domina la sociedad hacen que sus opciones de libertad vuelvan a esfumarse.
La trama policial obliga a que la investigación tenga un grado de verosimilitud: los cabos sueltos deben ser atados, y los hechos, esclarecidos. No obstante, el verdadero interés del film no reside en el caso en sí, sino en el calvario que atraviesa Aya como mujer en una sociedad profundamente desigual. Su género y su posición social la convierten en un blanco fácil para el abuso y la injusticia.
En su segunda mitad, Aïcha se aleja de los elementos estrictamente policiales —que se resuelven con cierta rapidez— para enfocarse en la compleja vida emocional de Aya. La película explora sus deseos frustrados, sus constantes derrotas y la sensación de opresión que marca cada aspecto de su existencia. Este cambio de perspectiva permite que el relato profundice en el verdadero eje de la historia: el camino de liberación de su protagonista.
Con este film, Mehdi M. Barsaoui construye un alegato contundente sobre la situación de las mujeres en un universo patriarcal, asfixiadas por una lógica machista y violenta. La película denuncia la realidad de mujeres que "desaparecen" sin que nadie se preocupe por su paradero, la corrupción policial que perpetúa la injusticia y cómo el anonimato parece ser la única vía para alcanzar cierta forma de liberación femenina.