Salas
Crítica de "Un panda en África": Una travesía sobre la valentía que deja un poco que desear
Esta coproducción entre Dinamarca y Holanda, dirigida por Richard Claus y Karsten Kiilerich, es una aventura familiar protagonizada por un panda que se aleja de su hogar para rescatar a su amiga. Sin embargo, a pesar de sus buenas intenciones, el resultado final deja bastante que desear.
Un panda en África (Panda Bear in Africa, 2024) comienza en las lejanas tierras de Oriente, donde la joven panda Ping se ve obligada a embarcarse en un viaje para rescatar a su mejor amiga, la dragona Jielong, quien ha sido secuestrada y llevada a África. Decidido a salvarla, Ping se enfrenta a un peligroso viaje por el océano, rumbo a la sabana africana, un territorio completamente desconocido para los pandas. Armado solo con su ingenio y su gran corazón, el valiente Ping deberá superar múltiples obstáculos y hacer nuevos amigos, mientras trata de evitar que Jielong caiga en manos de un león que planea utilizarla para fines malvados.
En cuanto a la estructura narrativa, Un panda en África opta por dividir la historia en dos arcos paralelos que, aunque eventualmente convergen, se desarrollan de manera bastante desconectada. Por un lado, seguimos la travesía de Ping y su búsqueda de Jielong, mientras que por el otro, se nos presenta la historia de los leones responsables del secuestro. Esta dualidad puede ser efectiva cuando se equilibra bien el tiempo de pantalla entre ambos relatos, pero aquí la película pasa más tiempo explorando las peripecias de Ping para llegar a África que desarrollando el trasfondo de los villanos. En consecuencia, la trama se siente dispersa y, hacia la mitad del segundo acto, la película parece perder el rumbo, olvidando momentáneamente su propósito principal hasta los últimos minutos, cuando intenta apresuradamente resolver el conflicto.
Desde los primeros minutos, la película deja claro que aspira a emular el estilo de las grandes producciones de estudios como Disney y DreamWorks. Con animales parlantes, la película busca tocar las fibras sensibles del público mientras transmite un mensaje de valentía, amistad y el poder de aprender a enfrentarse a nuevos desafíos. Las influencias son evidentes: el protagonista, Ping, recuerda a Po de Kung Fu Panda, mientras que la trama de los leones con su tragedia y lucha por el poder parece inspirada en El Rey León. Sin embargo, ninguno de estos elementos logra la misma profundidad ni la conexión emocional que sus referentes. Aunque la película intenta abordar temas como la crítica a los animales en cautiverio, la importancia de la amistad y la valentía para emprender nuevas aventuras, sus personajes carecen de la suficiente personalidad para resultar entrañables o atractivos. Los protagonistas son planos y poco desarrollados, lo que hace que el espectador no logre involucrarse completamente con ellos.
Un panda en África es una película que se queda corta en su ejecución. A pesar de tener algunas ideas claras y una estructura narrativa coherente, nunca logra encontrar su verdadero camino, convirtiéndose en un relato disperso y predecible. Lo único que se puede rescatar es su animación, que si bien es correcta, no ofrece nada realmente innovador, y su estilo remite más a series infantiles de televisión que a una película de gran escala.