En la Web - 8 Puntos

Crítica de “Cuestión de sangre”, de Tom McCarthy, con una gran actuación de Matt Damon

Se trata de un drama de narración clásica con tintes policiales que termina dando una visión sombría de los estadounidenses en tierras extranjeras.

lunes 23 de agosto de 2021

La nueva película del director de En primera plana (Spotlight, 2015) tiene a Matt Damon en el rol de un parco obrero de Oklahoma que viaja a Marsella a visitar a su hija (Abigail Breslin, Pequeña Miss Sunshine) que se encuentra en la cárcel por un crimen que no cometió. La chica le brinda una pista sobre el asesino y su padre, ante la negativa de la jueza a reabrir el caso, comienza una investigación por su cuenta.

Pero nada más desconcertante que esta sinopsis para saber de qué va Cuestión de sangre (Stillwater, 2021), porque en cierto modo se trata de un drama sobre un personaje que busca la redención. Y para eso hay que darle crédito a Matt Damon. Su Bill es el arquetipo del americano tosco, inculto, que lleva su gorra vaya donde vaya. La película se dedica a desentrañar lo que yace bajo ese comportamiento educado.

No es que Bill tenga malas intenciones, en todo caso podemos decir que el hombre es una máquina de tomar malas decisiones. Su pasado, que conocemos poco a poco, explica actitudes relacionadas con una cultura e idiosincracia fuera de época, pero habitual en su tierra natal. Al transcurrir la historia en Marsella, su comportamiento llama la atención de los lugareños. Conoce a Virginie (Camille Cottin), una actriz con una hija de nueve años que lo ayuda en la búsqueda del asesino de su hija, y con quienes crea un afectivo vínculo.

La narración clásica muy al estilo de los últimos films de Clint Eastwood, hace que nos centremos en la transformación interna del personaje y en la búsqueda de su objetivo. Pero de manera sutil McCarthy expone temas como la portación de armas, el racismo que culpa a los árabes, la religión como un refugio para escapar de los problemas del pasado, y el uso de la violencia para resolver conflictos. Un buen estadounidense en tierras extranjeras. El final de regreso a Oklahoma cierra esta idea.

Cuestión de sangre deja un sabor amargo sobre el periplo del protagonista en Marsella. La intriga policial y el viaje interior funcionan como McGuffin para hablar de otra cosa, porque si bien la película cierra sus líneas argumentales, los resultados arrojados hacen una crítica introspectiva al modo de vida americano, sin subrayados ni discursos innecesarios.

8.0
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