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Crítica de "Adolescentes", ganadora de My French Film Festival 2021

En "Adolescentes" el francés Sébastien Lifshitz sigue a dos chicas por 5 años en sus vidas, desde los 13 a los 18 años de edad. 

Crítica de "Adolescentes", ganadora de My French Film Festival 2021
viernes 29 de enero de 2021

Resulta imposible no comparar esta película con Boyhood (2014), en la que Richard Linklater seguía durante 10 años de vida a un niño hasta convertirse en adolescente. Pero hay un par de diferencias sustanciales con aquel film de iniciación, primero que nada Boyhood es una ficción, por contar con los reconocibles Ethan Hawke y Patricia Arquette personificando a sus padres, y trabajar con una estructura narrativa clásica. Adolescentes (2019) en cambio, es concebida como un documental en su modo de producción, las protagonistas hacen de sí mismas como el resto del elenco, mientras que el relato se encontró en la sala de edición luego de montar 500 horas grabadas.

En segundo lugar, son films diferentes porque el factor que obsesiona a Linklater es el paso del tiempo y cómo este afecta a las personas. Lifshitz está interesado en los procesos, internos y externos que configuran la identidad. En ese afán sigue a las amigas Emma y Anaïs contando sus cambios físicos pero también, los cambios políticos, sociales y culturales de su país.

A su vez, estos ejemplos demuestran lo ridículo que resulta seguir hablando de ficción y documental, cuando estamos frente a un cine de búsqueda que utiliza la herramienta audiovisual más conveniente para retratar aquello que el autor requiere. Lifshitz necesita describir de lejos (para que la vida de las chicas fluya de manera natural) y de cerca (para tratar de captar qué sienten en su interior). Entre uno y otro recurso aparece el film de transformación personal.

Es interesante la dualidad que maneja la película, Emma y Anaïs son dos caras de la misma moneda de algún modo, una tiene intereses artísticos, mientras que la otra sociales, una es rubia y la otra morocha, una delgada y la otra robusta, y así, como si ese reflejo distorsionado ayudase a mostrar diferentes aristas del mismo tema: el pasaje al mundo de las responsabilidades, de los compromisos, la presión social ejercida sobre ellas, el deber ser. Lifshitz observa la sobre carga de expectativas en el colegio y también en los momentos de relax, momento de reflexión, de búsqueda y encuentro tan importante para el período de vida retratado.

Una película muy interesante por su propuesta -parece dedicada a quienes piensan que los adolescentes no tienen problemas- pero sobre todo, por su trabajo sobre el dispositivo cinematográfico para contar la intensidad de una procesión que va por dentro.

8.0
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