Crítica de "Hardcore: Misión extrema", first person shooter

Una intensa experiencia similar a la de un videojuego FPS (First Person Shooter) pero sin la amenaza de un Game Over.

Crítica de "Hardcore: Misión extrema", first person shooter
martes 26 de abril de 2016

Filmada con una cámara GoPro, Hardcore: Misión extrema (Hardcore Henry, 2015) se presenta como una película de acción que transcurre íntegramente en primera persona, desde la perspectiva del protagonista. 

Esta es una película de acción con una graduación del 95%, colmada de una ultra-violencia que sería intolerable si no fuera por la sensibilidad pícara e irreverente (y algo infantil) que lleva la hipérbole violenta a un plano caricaturesco. Uno de sus chistes recurrentes son las numerosas muertes que sufre el personaje Jimmy (Sharlto Copley); una es más contundente que la otra, pero continúa reapareciendo misteriosamente como si nada.

En tono la película se parece a Matar o morir (Shoot ‘Em Up, 2007) y Se busca (Wanted, 2008), cuyo director – Timur Bekmambetov – sirve de productor en Hardcore: Misión extrema. Lo que no tiene la película que sí tenían estas otras es un protagónico fuerte: alguien que no solo proyecte carisma y vulnerabilidad sino que sirva de una especie de cable a tierra entre el alocado mundo de la película y la audiencia.

Henry no tiene rostro, voz o personalidad, ni recibe mucha más caracterización que su nombre. Interpretado por unos diez dobles de riesgo – incluyendo el propio director de la película, Ilya Naishuller – Henry es un punto de vista, un espacio en blanco, lo cual rinde inútiles los supuestos momentos de empatía y emotividad. La película tiene más personalidad que su protagonista.

Honrando la tradición de los juegos de la vieja escuela, la historia es más que nada una excusa para que el juego comience y el protagonista salga a pelear contra enemigos, nivel por nivel, con una motivación monotemática tal como la de rescatar a una damisela en apuros (Haley Bennett) y poner a prueba todos sus conocimientos y habilidades contra el jefe final (Danila Kozlovsky). Estéticamente la película se parece mucho a Mirror’s Edge, por la ambientación y el parkour en primera persona; narrativamente se parece a los disparates de Metal Gear Solid (la trama involucra a un albino telequinético que quiere armar un ejército de cyborgs y dominar al mundo), aunque Hardcore: Misión extrema tiene el buen gusto de no tomárselos muy en serio.

Otra cosa sacada del formato videojuego es el hecho de que la trama no se va desarrollando a medida que avanza la narración (porque lo único en que la narración consiste, básicamente, son piruetas y tiroteos) sino que los movimientos del jugador van develando una trama de fondo, algo que ocurrió hace mucho y posee potencial dramático, pero en lo que el protagonista es un partícipe accidental.

En definitiva Hardcore: Misión extrema le da una vuelta de tuerca al género de acción con un “gimmick” novedoso y una coreografía práctica impresionante, pero se queda corta en todo lo que es drama, caracterización o interés humano. Es una película que mientras dura es supremamente entretenida pero en ningún momento llega a cobrar importancia.

7.0
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