Dos pesos pesados
Condena Máxima
Nos son los gordos de la CGT. Son las estrellas de acción de los años noventa, Steven Seagal (Alerta máxima, 1992) y Steve Austin (de la serie Celebrity Deathmatch), que unen fuerzas en Condena Máxima (Maximum Conviction, 2012) para hacerle frente a un grupo comando que entra a una cárcel de máxima seguridad con la misión de matar a dos presas políticas. Una suerte de “Duro de matar” dentro de la prisión, con resultado desparejo.
Dos mujeres caen en una prisión de máxima seguridad por motivos políticos. Su vida corre riesgo, y Cross (Steven Seagal) y Manning (Steve Austin), a cargo de un cuerpo clandestino que garantiza la seguridad interna en la cárcel, deberá protegerlas. El problema surge cuando terroristas sin escrúpulos harán lo imposible para eliminarlas. La guerra se desata en el establecimiento.Gordo y con su movilidad reducida, Steven Seagal se las sigue ingeniando para producir películas de acción con su figura y técnica marcial como fuerte. El director Keoni Waxman, que viene dirigiendo los últimos films del actor de Nico (Above the law, 1988), vuelve a ponerse detrás de cámara para generar vértigo y crear –por montaje- las peleas cuerpo a cuerpo de un Seagal ya inamovible.La carencia del film surge de dos grandes problemas: el primero es la torpe eficacia de Waxman para desarrollar dramáticamente una historia que justifique la suma a granel de escenas de acción. El segundo es la dupla, que no tiene carisma por su habitual característica de tipos duros y toscos. Por ende, los chistes de frases brevísimas resultan ineficaces, y el momento cómico se pierde.Así y todo, a Condena Máxima le alcanza con contar con las dos estrellas de acción, y aunque parezca una versión Clase B de Los Indestructibles (The Expendables, 2010) -donde también trabaja Austin en un pequeño papel- termina por atraer a los fans del género.
5.0
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