2026-01-04

Salas

Crítica de "El beso de la mujer araña": Jennifer López y una adaptación que no termina de despegar

La nueva adaptación cinematográfica de El beso de la mujer araña (Kiss of the Spider Woman, 2025), dirigida por Bill Condon, deslumbra visualmente, pero queda atrapada entre dos mundos: la crudeza del drama carcelario y la exuberancia de sus secuencias musicales. Con un reparto liderado por Diego Luna, Tonatiuh y Jennifer López, la película, estrenada en el Festival de Sundance, busca equilibrar la dureza de la represión política con la evasión del cine clásico de Hollywood, aunque no siempre lo logra con éxito.

La historia sigue la relación entre Valentín (Luna), un prisionero político en la Argentina de los años 80, y Luis Molina (Tonatiuh), un hombre gay encarcelado por "indecencia pública" que encuentra refugio en sus fantasías sobre su diva favorita, Ingrid Luna (López). A través de los ojos de Molina, el film introduce elaborados números musicales que contrastan con la brutalidad de la prisión, una fórmula que recuerda a Chicago, otra adaptación de Condon. Sin embargo, a diferencia de aquel éxito, aquí la transición entre ambos mundos resulta más accidentada, y la puesta en escena teatral de las escenas carcelarias a veces impide una conexión emocional más profunda.

Jennifer López brilla en su papel de Ingrid Luna, encarnando con carisma y destreza vocal la esencia de una estrella del viejo Hollywood. Sus números musicales son el gran atractivo del filme, aunque las canciones en sí resultan algo irrelevantes, con la excepción del tema principal. Tonatiuh ofrece una actuación comprometida, destacándose más en los momentos de fantasía que en la crudeza del encierro. Luna, por su parte, aporta solidez a su personaje, aunque el desarrollo de la relación entre los protagonistas carece del peso emocional de adaptaciones previas.

La película padece una cierta indecisión tonal. Por un lado, evita profundizar en la verdadera dureza de la dictadura argentina; por otro, sus secuencias musicales carecen del desenfreno camp que haría que el contraste funcionara mejor. La obra original de Manuel Puig y la versión cinematográfica de Héctor Babenco, con Raúl Juliá y Sonia Braga, lograban una conexión más nítida entre realidad y fantasía, mientras que la versión de Condon se siente demasiado pulida y autoconsciente.

A pesar de sus fallos, El beso de la mujer araña es un esfuerzo ambicioso que, aunque no alcanza la grandeza de sus predecesores, ofrece un espectáculo entretenido. La energía de López y el ingenio visual de Condon logran que la película tenga momentos de genuino esplendor, pero su impacto emocional se diluye en una ejecución que prioriza el artificio sobre la sustancia.

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