2025-09-02

Sala Lugones - 17 de septiembre 20.30 hs

Crítica de "Pina": Wim Wenders y el homenaje cinematográfico a Pina Bausch en 3D

Mezcla de documental y musical, Pina (2011), el largometraje de Wim Wenders, se presenta como una elegía dedicada a Pina Bausch, la reconocida bailarina y coreógrafa alemana, directora del Tanztheater Wuppertal, fallecida poco antes de concretar la colaboración con el cineasta.

El film reúne a la compañía huérfana de Bausch, que interpreta en escena algunas de sus obras más emblemáticas: Le sacre du printemps, Kontakhof, Café Müller y Vollmond. La propuesta alterna entre registros teatrales, donde la cámara observa como espectador, y momentos puramente cinematográficos, en los que el dispositivo se integra como un bailarín más, acompañando la coreografía con el montaje.

Wenders incluye además reflexiones de los integrantes del Tanztheater, quienes recorren paisajes urbanos y naturales de Westfalia. Estas intervenciones generan una galería de imágenes surrealistas que transitan entre lo cómico y lo sublime. Rodada en 3D, la película fue presentada como la “primera obra de cine arte en estereoscopía”, aunque el recurso funciona más como intento de reproducir la inmediatez del teatro en vivo que como eje central de la narración.

El director prioriza la composición visual y el diálogo entre danza y montaje. Si bien el film adopta una estructura episódica y fragmentada, cada pieza aporta secuencias memorables que construyen un homenaje coral. Más que un relato, Pina propone sensaciones en torno a la ausencia de la coreógrafa, presente a través de material de archivo y proyecciones que la devuelven al escenario junto a sus intérpretes.

El film concluye con la voz de Bausch, que resuena como testamento artístico: “Bailen, bailen, de lo contrario estamos perdidos”.

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