Crónica de su regreso a Buenos Aires
Bunbury en Buenos Aires: un cielo en mutación sobre el Movistar Arena
Enrique Bunbury volvió a Buenos Aires con la gira Nuevas mutaciones. Durante casi dos horas, ante un Movistar Arena lleno, las canciones de su carrera solista y de Héroes del Silencio convivieron en un escenario que cambiaba de paisaje a lo largo de la noche.
Un sol salió la noche del miércoles en el Movistar Arena. Delante de ese disco naranja apenas se distinguía la silueta de Enrique Bunbury. Así volvió a Buenos Aires con la gira Nuevas mutaciones, ante un estadio lleno. Sonó primero "Creer que se puede creer" y enseguida llegó "Un brindis al sol".
Aquel cielo cambió varias veces durante el recital. Hubo montañas, estrellas y momentos en que la luz apenas dejaba ver al cantante. La puesta tenía algo de paisaje visto desde un tren. Bastaba apartar la mirada un momento para descubrir que el escenario ya era otro.

El repertorio también iba de una época a otra. Entre "Las chingadas ganas de llorar" e "Infinito" había años de distancia, pero las dos podían parecer escritas en la misma temporada de desamor. "La actitud correcta" e "Invulnerables" cambiaban el pulso de la noche. De Héroes del Silencio volvieron "La carta", "Maldito duende" y "La sirena varada". En esta última, el violín de Ana Belén Estaje se abría paso entre las frases de Bunbury y le daba otro aire a una melodía que el público conoce de memoria.
Durante "De todo el mundo", Bunbury bajó hasta la valla. La banda siguió tocando y el cielo quedó encendido detrás de los músicos. Abajo se alzaron las manos. Hubo empujones. Cuando volvió al escenario, todavía había gente con el brazo levantado.
En los bises hubo lugar para "El rescate", "Salvavidas", "Lady Blue" y "La constante". Casi dos horas después de aquel sol naranja, quedaba la imagen del comienzo. La cara de Bunbury todavía estaba a oscuras y ya había gente cantando.