Filmin
Crítica de “Iván & Hadoum”: la película queer de Ian de la Rosa sobre el amor, la xenofobia y la precariedad laboral
En una empresa agroexportadora de Almería, una relación amorosa enfrenta los prejuicios familiares y las condiciones de trabajo. La ópera prima de Ian de la Rosa articula el conflicto afectivo con la xenofobia, el racismo y la lucha de clases.
Galardonada con el Teddy Award en la pasada Berlinale, la Biznaga de Plata —Premio Especial del Jurado— y el Premio al Mejor Guion en el Festival de Málaga, Iván & Hadoum (2026) aborda un tema que el cine ha explorado desde sus orígenes: el amor atravesado por las barreras sociales. Aquí, el marco geográfico es el sur de España y los protagonistas son los personajes cuyos nombres dan título al film. Ambos trabajan en una empresa dedicada al envasado y la exportación de productos hortofrutícolas en Almería. El paisaje de playas y espacios abiertos contrasta con las condiciones laborales de quienes, en su mayoría mujeres, apenas consiguen ganarse la vida.
La propuesta construye su relato sin elementos superfluos. Su principal recurso narrativo reside en la incorporación de la ficción a un marco realista. La historia de los afectos se desarrolla dentro de una situación fabril que reproduce las condiciones de la industria agroexportadora: trabajo en cadena, salarios que apenas alcanzan para subsistir y contratos sujetos a la temporada de cosechas. La mano de obra procede, en buena medida, de un entorno marcado por los cruces migratorios entre España y Marruecos. En este último origen se inscriben Hadoum y sus compañeras más cercanas.
Las diferencias culturales se convierten en el argumento que esgrimen las respectivas familias para rechazar la relación sentimental. Se entrelazan así la xenofobia, el racismo y la precariedad económica, mecanismos que reproducen la exclusión y condicionan las decisiones de los personajes. La lucha de clases forma parte de ese entramado y permite que el conflicto amoroso dialogue con las relaciones de poder dentro y fuera del trabajo. El humor también encuentra su lugar en la narración. A esta construcción contribuye el elenco, desde los protagonistas, Silver Chicón y Herminia Loh, hasta quienes intervienen en papeles secundarios. La diversidad de edades y experiencias revela el trabajo de Ian de la Rosa en la dirección de intérpretes, muchos de ellos sin trayectoria cinematográfica y vinculados a la cadena de producción que la película retrata.
Son muchos los detalles que hacen de Iván & Hadoum una lograda película, mas en el ánimo de no ser exhaustivos, cabe concluir afirmando que tampoco en ella pasa inadvertida la correspondencia entre la bondad de los resultados narrativos y el diseño de financiación con la presencia de tres grandes productoras de España, Alemania y Bélgica, además de cadenas de televisión internacionales, así como organismos estatales, autonómicos, provinciales y locales. Es una opera prima llena de sabiduría narrativa, a la que tampoco son ajenos el tratamiento fotográfico de Beatriz Sastre y la música de Alba Guni, un conjunto que hace de esta propuesta una magnífica y estimulante película, y de su director, Ian de la Rosa, un excelente cineasta, sensible y de poderosa mirada, que además posee el talento de haber sabido rodearse de una adecuada compañía de viaje.