Netflix
Crítica de "El club gastronómico": secretos, lujo y traición en un thriller neerlandés
"El club gastronómico" combina crimen, relaciones y crítica social en una trama sobre parejas que protegen sus privilegios detrás de las apariencias.
Karen llega a Bergen con la intención de empezar una nueva vida. Allí conoce a un grupo de familias relacionadas con la escuela de su hija y pronto comienza a participar de sus cenas y fiestas. El club gastronómico (De eetclub, 2026), escrita por Dorien Goertzen y Jop Esmeijer a partir de la novela de Saskia Noort, muestra el precio que Karen paga por integrarse a una comunidad donde las apariencias y los secretos forman parte de la vida cotidiana.
Karen, su marido y su hija son recibidos por varias parejas que viven en una zona residencial cercana al mar, entre casas de lujo y reuniones privadas. Todo cambia cuando una de esas viviendas se incendia. Evert, uno de los integrantes del club, muere, mientras que su esposa Babette y sus hijos logran escapar. Las contradicciones sobre lo ocurrido llevan a Karen a investigar. Sin embargo, la relación que mantiene con Simon, otro miembro del grupo, la coloca en una situación difícil: quiere descubrir qué esconden los demás mientras intenta que nadie conozca su propio secreto.
Las directoras Dana Nechushtan y Margien Rogaar muestran esa situación a través de los encuadres. Karen suele aparecer en primer plano, mientras los demás quedan desenfocados detrás de ella. Aunque ya forma parte del grupo, la imagen indica que todavía se siente fuera de lugar. En las fiestas, los personajes comparten el espacio, se abrazan y sonríen. Cuando surgen las sospechas, la cámara se acerca a sus rostros y los muestra separados. El recurso ayuda a expresar la desconfianza, aunque se repite tanto que muchas veces anticipa lo que la historia revelará después.
La serie tiene siete episodios y cada uno lleva el nombre de un personaje. Esto hace pensar que los hechos serán contados desde diferentes puntos de vista, pero no sucede. Los capítulos no adoptan la mirada de la persona que les da título ni profundizan en sus conflictos. El montaje alterna el pasado y el presente, cruza matrimonios e infidelidades y muestra drogas, alcohol, ropa de diseñador y casas de lujo. La serie suma personajes y situaciones, pero mantiene una sola forma de contar la historia.
El club gastronómico sostiene el interés mientras todavía existen dudas sobre el incendio, pero dedica más tiempo a dosificar las pistas y sostener el misterio que a explicar las contradicciones, los deseos y las decisiones de sus personajes. A medida que avanza la historia, conocemos nuevos datos sobre aquella noche, aunque seguimos sin entender del todo a quienes estuvieron involucrados. El misterio finalmente encuentra una explicación, pero las personas que lo rodean permanecen en la superficie. Por eso, al terminar la serie, sabemos qué ocurrió, aunque ya no importa demasiado a quién le ocurrió.