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Crítica de “El árbol mágico”: Andrew Garfield y Claire Foy en una exótica fábula sobre la imaginación
Ben Gregor dirige esta adaptación cinematográfica del libro infantil de Enid Blyton, que está protagonizada por Claire Foy y Andrew Garfield.
El árbol mágico (The Magic Faraway Tree, 2026) mantiene el estilo clásico y esperanzador de las típicas películas de fantasía inglesas.
Acá se sigue a Polly (Claire Foy), Tim (Andrew Garfield) y sus tres hijos, Beth (Delilah Bennett-Cardy), Fran (Billie Gadsdon) y Joe (Phoenix Laroche), que se ven obligados a mudarse a la remota campiña inglesa. Poco después de su llegada, los niños descubren un árbol mágico y a sus extraordinarios habitantes. Ahí conocen a personajes entrañables y, en la copa del árbol, son transportados a mundos desconocidos y fantásticos. A través de sus aventuras, la familia aprende a reconectar y a valorarse mutuamente después de tanto conflicto.
En una época en la que la tecnología lo es todo y las películas la usan como herramienta para narrar sus historias con facilidad y cierto realismo, el film de Ben Gregor se opone a eso y presenta un relato creativo sobre la importancia de la imaginación y del juego fuera de los aparatos electrónicos. Con un tono esperanzador que roza lo emotivo, la película aborda los problemas económicos de la familia protagonista, pero sin ser un golpe demasiado bajo, sin que opaque —para bien— el eje central de la película: el juego.
Para esto, el film introduce los elementos fantásticos rápidamente y hace su despliegue a través de Fran, la menor de la familia, quien es la primera que se adentra en este universo y conoce a personajes entrañables que, además de incentivar a jugar y a creer en la magia, la distraen del caos familiar. Durante el resto del metraje, el film intercala la vida de esta familia en la granja, con sus conflictos familiares, y las aventuras que estos tres niños viven en el árbol mágico, pero narrado de una manera débil, porque no tarda mucho en unir estos mundos correctamente, sino que los presenta como dos hechos separados. Las cosas que estos niños viven en el árbol casi no tienen injerencia en la trama en cuanto al conflicto se refiere, sino que actúan de manera interna al darles enseñanzas a estos tres hermanos.
Pero cuando el mundo real y el de fantasía se logran unificar y mantener un equilibrio, cualquier tipo de conflicto fuera del familiar que ocurra allí queda opacado por la gran carga de tensiones y seriedad que la película viene arrastrando. Por lo que la aparición de la antagonista, interpretada por Rebecca Ferguson, queda totalmente devaluada y tiene una injerencia mínima en la trama. Ya llegando al final, la película se apresura un poco y resuelve varios conflictos dentro del mundo mágico velozmente.
También cuenta con una muy buena actuación de Andrew Garfield, que interpreta a un personaje que es muy melancólico en su interior, pero que, gracias a su interpretación, logra convertirse en algo no tan dramático para tratarse de una película infantil. Por otro lado, el personaje de Silky, interpretado por Nicola Coughlan, le aporta mucha dulzura a la película y hace que este paso por el árbol mágico sea inolvidable para los protagonistas.
El árbol mágico es una película apuntada para el público infantil que se sale de lo común, ya que habla sobre la importancia de jugar para dejar de lado la tecnología.