Crítica de "Penumbra": el suspenso como eje de una historia de encierro y rituales

Adrián y Ramiro García Bogliano vienen realizando films de suspenso made in Argentina desde hace varios años. Un género desprestigiado por los distribuidores locales que recién el año pasado con "Sudor Frío" (2010) pudo llegar a las salas comerciales. Este año es el turno de "Penumbra" (2011), una película que tiene más puntos en común con aquello que los identifica y distingue como realizadores: la generación de climas claustrofóbicos.

Crítica de "Penumbra": el suspenso como eje de una historia de encierro y rituales
martes 28 de julio de 2026

Penumbra parte de una situación cotidiana para desarrollar un relato de suspenso que encuentra en el espacio cerrado y en la incertidumbre sus principales herramientas narrativas. Dirigida por Adrián y Ramiro García Bogliano, la película articula elementos del thriller y el terror a partir de una historia que convierte una simple transacción inmobiliaria en una experiencia marcada por el peligro.

Marga (Cristina Brondo), una agente inmobiliaria española radicada en Buenos Aires, está a punto de regresar a su país. Antes de partir acepta vender una última propiedad a cambio de una importante comisión. Lo que parece ser un trámite profesional deriva en un encuentro con un grupo de compradores vinculados a una secta que lleva adelante extraños rituales, transformando el departamento en un escenario de creciente amenaza.

Los directores construyen el suspenso a partir de un clima de encierro donde la incertidumbre se instala desde los primeros encuentros entre los personajes. La puesta en escena privilegia la administración de la información, permitiendo que el espectador descubra progresivamente las verdaderas intenciones del grupo. Si bien el desarrollo inicial extiende la presentación de la situación más de lo necesario, el relato recupera intensidad en su tramo final, donde la tensión se sostiene hasta el desenlace.

La película recurre a recursos clásicos del cine de suspenso. Los movimientos de cámara, el diseño sonoro, el uso del fuera de campo y una planificación que limita la información visual contribuyen a construir una sensación constante de amenaza. A ello se suma el trabajo de los intérpretes, cuyos gestos y silencios adquieren un papel central en la creación del clima inquietante.

Cristina Brondo sostiene el relato desde una protagonista que pasa de la seguridad profesional a una situación de vulnerabilidad creciente. Emmanuel Horvilleur y Arnaldo André completan un elenco que acompaña el progresivo desplazamiento del film hacia el terror, construyendo personajes cuya ambigüedad alimenta el misterio.

Con Penumbra, Adrián y Ramiro García Bogliano continúan explorando los códigos del cine de género desde una producción argentino-española que reafirma su interés por el suspenso psicológico y los espacios claustrofóbicos. La película mantiene una línea de trabajo reconocible dentro de la filmografía de los realizadores y contribuye a la consolidación del terror como una vertiente con presencia creciente en el cine argentino contemporáneo.

8.0
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