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Crítica de "Diego Maradona": Asif Kapadia y un documental que vuelve sobre una historia conocida sin encontrar una nueva mirada
El director ganador del Oscar reconstruye el recorrido de Diego Maradona entre 1984 y 1991, durante sus años en Nápoles, en un documental construido con material de archivo inédito y testimonios en off. Aunque la película indaga en las tensiones entre la figura pública y la vida privada del futbolista, su recorrido transita zonas ya exploradas y deja interrogantes sobre aquello que decide contar y lo que elige dejar fuera de campo.
El ganador del Oscar Asif Kapadia retrata al capitán de la selección argentina, campeón del mundo en México 1986, en un documental clásico y cronológico sobre el caos que atravesó su vida fuera del campo de juego. Aunque Diego Maradona fue un talento fuera de escala dentro de la cancha, la película pone el foco en su costado más rebelde y en las tensiones que marcaron su vida lejos del fútbol. El relato se concentra entre 1984 y 1991, los años en los que jugó en Nápoles, una etapa decisiva tanto para el club como para su trayectoria: el Napoli conquistó dos títulos de la liga italiana con el argentino como figura central.
Se trata de una historia potente, aunque ya abordada anteriormente por Emir Kusturica. Kapadia intenta construir una nueva mirada, pero a pesar de acceder a más de 500 horas de material —proveniente del archivo personal de Maradona, además de registros aportados por amigos y rivales, gran parte inéditos— nunca termina de encontrar un enfoque propio que justifique una nueva aproximación.
Como en sus trabajos anteriores (Senna y Amy), Kapadia vuelve a apoyarse en material de archivo y en testimonios en off para reconstruir una biografía. La diferencia es que esta vez trabaja sobre una figura viva, alguien a quien puede —y quizá debe— entrevistar en profundidad. Sin embargo, sorprende la escasa revelación que surge de las intervenciones del propio Maradona, cuya presencia termina aportando menos de lo esperado.
El director se apoya entonces en el entorno cercano del futbolista y en la hipótesis planteada por Fernando Signorini, quien sostiene que convivían dos figuras: Diego, el chico vulnerable surgido de un origen humilde; y Maradona, la estrella global, el ícono deportivo atravesado por la exposición y la construcción pública. Pero esa división entre vida privada y personaje público funciona aquí más como un recurso conocido que como una línea de análisis reveladora. La película deja una pregunta abierta: por qué Kapadia eligió contar únicamente a Maradona, cuando quizá la historia más compleja estaba en Diego.