Salas
Crítica de "Sueños de Oslo": la película que completa la trilogía de Oslo de Dag Johan Haugerud
El filme noruego, ganador del Oso de Oro en el Festival de Berlín de 2025, es el cierre de la trilogía “Sex | Love | Dreams”, y ofrece una íntima mirada de un controvertido primer amor.
Sueños de Oslo (Drømmer, 2024) ganó el Oso de Oro del Festival de Berlín en 2025. Con esta película el guionista y realizador Dag Johan Haugerud completa la trilogía “Sex, Love, Dreams”, en la que explora varias facetas de los vínculos humanos contemporáneos a través de personajes delineados con sutileza e intimidad.
Tras encontrarse con un libro que narra el amor entre una adolescente y un hombre mucho más grande que ella, Johanne ansía experimentar una sensación similar a esta. Un tiempo después conoce a Johanna, su profesora de francés en la escuela secundaria, quien se convierte en el objeto de este primer enamoramiento. La intensidad de las sensaciones inspirará a la joven a volcar su experiencia en un texto, única manifestación tangible de este amor.
En Sueños de Oslo Dag Johan Haugerud presenta una historia de despertar queer que involucra a una adolescente y a una adulta que, además, ocupa una posición de poder respecto a la joven. Sin embargo, la diferencia de edad y la relación de sujeción que esta implicaría están en un segundo plano (curiosamente, quizá en un gesto de reivindicación del artificio, alumna y docente tienen casi el mismo nombre). En cuanto a la naturaleza sexual del vínculo, esta pareciera no estar del todo mostrada: prevalece una idea de una intimidad ardiente pero silenciosa, que va más allá del cuerpo y que se completa en el territorio de los sueños, en la órbita de lo intelectual.
Así como en Love (2024) el realizador había encontrado en la navegación entre costas un símbolo de cómo se urden los vínculos interpersonales trascendentes, en Sueños de Oslo, una película que tiene lugar casi exclusivamente en interiores, las escaleras encarnan los desplazamientos desde la soledad hacia la compañía o desde la realidad a los sueños. El amor y el deseo se encuentran a lo alto, al nivel de las nubes.
La narración de Sueños de Oslo está atravesada por una voluntad de reflexión acerca de cómo el arte (la literatura y, por efecto transitivo, el cine) tiene el poder tanto de cristalizar la trascendencia de ciertos eventos de nuestra vida personal como de despertarnos interés por experiencias ajenas a nuestra realidad. El gesto metaficcional, ubicado en el cierre de esta trilogía, imbuye a la misma de una nueva capa de sentido.