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Crítica de “Las ovejas detectives”: Hugh Jackman y un grupo de ovejas en clave policial

Lejos del universo de los "Minions", Kyle Blada debuta en el live action con esta simpática aventura detectivesca.

Crítica de “Las ovejas detectives”: Hugh Jackman y un grupo de ovejas en clave policial
miércoles 06 de mayo de 2026

Protagonizada por Hugh Jackman y Emma Thompson, Las ovejas detectives (The Sheep Detectives, 2026) dialoga con los clásicos del policial al estilo de Sherlock Holmes.

Cuando el pastor George (Jackman) es asesinado misteriosamente en su granja, sus ovejas —fanáticas de los relatos policiales que él mismo les leía— deciden poner en práctica todo lo aprendido para resolver el crimen. Así, se lanzan a investigar a los sospechosos humanos, demostrando que incluso un rebaño puede desplegar una lógica brillante frente al enigma.

Desde el inicio, Las ovejas detectives construye un misterio sólido, apoyado en una estructura clásica del género: presentación de sospechosos, caracterización estereotipada (el policía torpe, el periodista sagaz, la damisela en apuros que deviene principal sospechosa) y un clima en el que el espectador es invitado a jugar a ser detective. Esta construcción, prolija y funcional, remite directamente a la tradición de Agatha Christie y Arthur Conan Doyle.

En ese tablero narrativo, las ovejas —que solo se comunican entre sí— asumen el rol protagónico. Desde una posición marginal, observan, analizan y reconstruyen los hechos con una mirada propia, desconfiando incluso del accionar del policía encargado del caso. Su investigación, silenciosa pero meticulosa, introduce una capa paralela que enriquece el relato.

Blada articula con eficacia dos líneas de investigación: la de los humanos y la de las ovejas. Mientras los primeros avanzan con las pistas visibles, las segundas elaboran su propia interpretación de los hechos. Este desdoblamiento permite desarrollar un componente emocional inesperado. Es en el punto de vista de las ovejas donde emerge el núcleo más potente de la película: el duelo, la pérdida y la necesidad de recordar con afecto.

A medida que avanzan en la investigación, los animales se humanizan, desplegando un abanico emocional que oscila entre la confusión, la tristeza y la aceptación. En ese proceso, la película se permite momentos más crudos, donde la muerte deja de ser un recurso narrativo y se convierte en una experiencia a comprender. Así, el film trasciende su tono inicial —ligero, irónico— para adentrarse en una dimensión más adulta y reflexiva.

Las ovejas detectives logra un equilibrio interesante entre su premisa lúdica y la seriedad de su desarrollo. Es un policial que reivindica las reglas del género, pero que también se permite explorar temas sensibles con una mirada honesta, demostrando que la realidad puede ser más compleja —y dolorosa— que cualquier ficción.

El elenco acompaña con solidez esta propuesta. A las presencias de Jackman y Thompson se suman Nicholas Braun y Nicholas Galitzine, quienes aportan matices que sostienen el delicado equilibrio entre el suspenso y los momentos de distensión, sin perder verosimilitud. En definitiva, una película que comienza como un juego ingenioso y termina revelando una sensibilidad inesperada.

7.0
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