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Crítica de “Monument”: El arquitecto de la paz en tiempos de guerra

El film narra la historia del arquitecto israelí Amnon Rechter y su monumental obra de 1999.

Crítica de “Monument”: El arquitecto de la paz en tiempos de guerra
domingo 19 de abril de 2026

Luego de la repercusión internacional de El brutalista (The Brutalist, 2024), las historias de arquitectos cobran relevancia en el cine. Monument (2026) se suma a esa línea de propuestas que trabajan sobre la importancia de la arquitectura en un contexto determinado.

Estamos en el sur del Líbano en 1999, cuando la ocupación del territorio por el ejército israelí aún constituía un conflicto armado. Atravesar la “carretera de la muerte” implicaba exponerse a emboscadas violentas. El Ministerio de Defensa israelí acepta financiar un monumento en homenaje a los caídos en el conflicto y contrata a los arquitectos Yaakov Rechter (Jon Voight) y a su hijo Amnon (Joseph Mazzello), quienes imaginan una obra capaz de albergar a cristianos, musulmanes y judíos por igual, como símbolo de paz. Pero construirla en ese escenario hostil puede resultar extremadamente difícil.

Bryan Singer, el director detrás de Los sospechosos de siempre (The Usual Suspects, 1995), X-Men (2000) y Bohemian Rhapsody (2018), se pone detrás de cámara para dirigir una historia que establece más de un vínculo con la actualidad, donde la paz entre Israel y el Líbano se presenta como una utopía persistente. A partir de este relato basado en hechos reales, la película retrata la lucha humanitaria de hombres que anteponen el sentido común y la sensibilidad frente al odio y la violencia.

El guion de Alena Alova también se detiene en los múltiples conflictos personales del joven arquitecto: su vínculo con su veterano padre y con su esposa (la actriz israelí Aviv Pinkas), con quien tiene un bebé. El contexto bélico pone en riesgo su propia vida y desata una crisis conyugal: “esta no es tu guerra”, le reclama ella en un intento desesperado por hacerlo entrar en razón. Desde esta dimensión íntima, la película evita posicionarse de manera explícita en términos políticos; describe el contexto histórico desde una óptica humanista y personal.

La construcción del memorial —concebido para reunir a las tres religiones en armonía— se presenta como una obra maestra tanto conceptual como arquitectónica, con espacios diseñados con un nivel de detalle notable. Sin embargo, como también sugiere la película protagonizada por Adrien Brody, los monumentos suelen estar atravesados por intereses que exceden la obra y generan conflictos entre las partes. En ese sentido, el film explora la capacidad simbólica de la arquitectura en su intento por transformar la sociedad.

Monument es un potente thriller de narración clara y accesible, que se centra en sus personajes y en sus dilemas éticos. Desde allí construye un discurso de paz para un mundo en permanente confrontación.

7.0
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