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Crítica de “Alerta extinción”: Liam Neeson y Joe Keery discurren entre el horror y la ironía

Bajo la dirección de Jonny Campbell se teje una historia de acción, mutaciones, infectados y humor con la virtud de no tomarse en serio a sí misma.

Crítica de “Alerta extinción”: Liam Neeson y Joe Keery discurren entre el horror y la ironía
jueves 29 de enero de 2026

En Alerta Extinción (Cold Storage, 2026), un microorganismo altamente contagioso y en constante mutación es liberado accidentalmente desde los niveles subterráneos de una antigua instalación militar sellada. Cuando un hongo parasitario logra escapar, se propaga sin control y desata un caos biológico que amenaza a toda la humanidad.

Dos empleados de un depósito construido sobre esa base, junto a un agente retirado experto en bioterrorismo, deberán enfrentar la crisis y luchar contrarreloj para contener una amenaza capaz de borrar a la especie humana. Sin embargo, el conflicto queda reducido a una sola noche de caos, encapsulada en una única locación, donde la urgencia del fin del mundo compite con el impulso de convertir la catástrofe en espectáculo.

Liam Neeson ya es, en cierto punto, una parodia de sí mismo, y ese es precisamente el tono que imprime a su interpretación: una personalidad magnética que funciona en múltiples niveles y atraviesa toda la película, haciendo inevitable pensar más en el actor que en el personaje. Mantiene los clichés esperables de un militar retirado que busca terminar lo que empezó hace veinte años, pero suma a la ecuación los dolores de espalda propios de la edad.

Travis (Joe Keery) y Naomi (Georgina Campbell) completan el trío protagonista con el mismo tono irreverente con el que dos empleados de depósito podrían tomarse el hecho de tener en sus manos el futuro de la humanidad.

¿Qué la hace diferente a otras películas de infectados o zombis? Nada. La premisa es la misma que la de innumerables películas y series del género, pero, consciente de ello, Alerta Extinción cumple con creces su objetivo de ser entretenida: ofrece buenas actuaciones, sólida química entre los personajes, un apartado visual impactante y un ritmo ajustado, sin minutos de sobra. Prácticamente toda la historia transcurre en un único edificio que se transforma en un laberinto de puertas y pasadizos secretos.

Todo esto, sumado al tono humorístico de algunas situaciones y personajes, mantiene el nivel de entretenimiento a la altura de lo prometido.

6.0
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