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Crítica de "Armados": No te metas con Kevin James
La película de Edward Drake aprovecha el arquetipo cómico del actor para imaginarlo en un contexto de violencia y lealtades dudosas.
En los últimos años hubo varias películas sobre hombres en apariencia normales, obligados a convertirse en despiadados asesinos. A ese grupo se suma ahora Armados (Guns Up!, 2025), en la que un inusitadamente serio Kevin James se pone en la piel de un padre de familia que trabaja para la mafia y debe aniquilar a matones cada vez más difíciles. El detalle es que todo esto ocurre mientras a los hijos adolescentes les dice que en realidad continúa siendo policía, una situación que lleva a pensar que la película de Edward Drake, si hubiera sido una comedia pura, se parecería bastante al tipo de propuestas con las que James está más familiarizado.
La ajenidad de (la imagen de) Kevin James en el rol de héroe de acción es como un vaso lleno hasta la mitad. La parte llena es que permite creer de una manera más sencilla –y, por ende, de empatizar– que, en un primer momento, allá por sus comienzos como secuaz de Michael (Melissa Leo), alguien como Ray no tenga absolutamente idea de nada relacionado con la mafia. La vacía, aquella por la que por momentos a James se lo nota un tanto incómodo probándose un traje que nunca antes había vestido. Es como si el espectador fuera un involuntario testigo de una primera prueba de vestuario.
Pero Armados, a su manera, también es una película de James, un factor que se nos revela en el último tercio de un metraje que, como debería ser por ley, se extiende por noventa minutos. Hay muchas situaciones y detalles que retuercen el verosímil de una manera similar a lo que ocurriría en una de las comedias del actor, como el grado de villanía de los últimos rivales que Ray deba vencer para poder conseguir el ticket de la libertad rumbo a cumplir el sueño de abrir un restaurante con su esposa (Cristina Ricci). Este personaje, si bien al comienzo parece una víctima involuntaria de los engaños de su marido, en realidad apoya su particular oficio y será la primera en empuñar las armas cuando Michael deje en claro que no es tan amable cuando alguien quiere renunciar a la órbita de su control.
Y así avanza la película de Drake, un poco a los tumbos y con algunas situaciones humorísticas que no terminan de encajar con el tono de la propuesta, pero también con varias buenas escenas de acción en las que manda la violencia y la crueldad. Cosas que ocurren cuando no se aplica aquella máxima que recordó hace poco John Wick: mejor no meterse con el tipo equivocado.