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Crítica de "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (Parte 1)": La magia se acabó

La primera parte del cierre de la saga Harry Potter, dirigida por David Yates, exhibe problemas de estructura, ritmo y desarrollo narrativo al dividir artificialmente un desenlace que pierde fuerza dramática.

Crítica de "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (Parte 1)": La magia se acabó
lunes 17 de noviembre de 2025

La primera parte de la última entrega de la saga Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, basada en el libro final de J. K. Rowling, expone con claridad los límites de una decisión industrial que impacta directamente en el relato. La fragmentación del cierre no responde a una necesidad narrativa, sino a una estrategia de prolongación que debilita el sentido de urgencia y diluye el conflicto central.

La historia retoma el recorrido de Harry, Ron y Hermione, ahora fuera del ámbito escolar y enfrentados a una amenaza que avanza sin mediaciones. Sin embargo, el film opta por una estructura errática, construida a partir de desplazamientos constantes, escenas de transición extendidas y situaciones que no modifican sustancialmente el desarrollo del conflicto. La búsqueda de los horrocruxes se convierte así en un recorrido fragmentado, más cercano a la repetición que a la progresión dramática.

En paralelo, el relato incorpora conflictos adolescentes —vínculos afectivos, celos, tensiones emocionales— que funcionan como subtramas autónomas, muchas veces desconectadas del eje principal. Esta decisión parece orientada a acompañar el crecimiento del público original de la saga, hoy en sintonía etaria con intérpretes como Daniel Radcliffe y Emma Watson, pero termina afectando la cohesión del relato.

La dirección de David Yates refuerza esta sensación de dispersión. La película se apoya en escenas reiterativas, silencios prolongados y diálogos que no aportan información nueva ni profundidad a los personajes. La aparición aislada de Matthew Lewis como Neville Longbottom ejemplifica este problema: su inclusión carece de función narrativa concreta y parece responder más a la necesidad de recordar personajes que a un verdadero avance del conflicto.

Desde lo visual, la película propone una estética más sobria y oscura, con un tratamiento cuidado del espacio y el tiempo, desplazando a los personajes por distintos territorios y referencias históricas. Esta construcción formal sostiene parte del interés, aunque no logra compensar la falta de tensión dramática ni el estancamiento del relato.

En términos generales, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (Parte 1) funciona como una antesala extendida de su propio final. Un relato que podría haberse resuelto de manera más concentrada opta por dilatar su cierre, apostando a la expectativa futura antes que a la solidez del presente. La saga continúa, pero lo hace sacrificando densidad narrativa en favor de la continuidad.

4.0
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