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Crítica de "Presa": Leones hambrientos versus misioneros estadounidenses

Dirigida por Mukunda Michael Dewil, “Presa” es una de esas películas con intenciones evangelizadoras que no convence ni a los cristianos.

Crítica de "Presa": Leones hambrientos versus misioneros estadounidenses
sábado 02 de agosto de 2025

Presa (Prey, 2024) se suma a la larga lista de películas que, como las de tiburones o cocodrilos, pintan a los leones bajo una luz despiadada. A excepción de El Rey León (The Lion King, 1994), la gran pantalla los muestra como villanos desalmados, aunque quizás no tan caricaturizados como los vietnamitas en los filmes de Chuck Norris o los árabes en los de Gerard Butler.

La trama comienza en África, donde un matrimonio estadounidense se dedica a la ayuda humanitaria. Él (Ryan Phillippe) es médico y ella (Mena Suvari) predica la palabra de Dios. De repente, reciben la advertencia de que deben abordar un avión urgentemente debido al avance de las pandillas extremistas. Sin embargo, el avión se estrella en el desierto del Kalahari, un territorio infame por sus manadas de leones hambrientos.

Hasta este punto, la película sigue un desarrollo convencional. Los sobrevivientes se dividen al estilo de ¡Viven! (Alive, 1993): algunos buscan ayuda mientras otros esperan en los restos del avión. La amenaza de los leones, siempre inminente, domina la primera mitad del film. Podría parecer un intento de realismo, mostrando paulatinamente a los depredadores. Sin embargo, la irrupción de un grupo de terroristas armados que los amenazan de muerte desvía drásticamente la narrativa.

Aquí es donde la trama se descontrola y la producción pierde el rumbo, al igual que sus protagonistas en su desesperado intento por sobrevivir al inverosímil. A las amenazas se suman una víbora y un escorpión, mientras que el piloto del avión (Emile Hirsch), también estadounidense, busca una redención inesperada, pretendiendo inmolarse por el resto sin que nadie se lo pida.

Para colmo, la película recurre a un deus ex machina en su final, ese recurso fantástico del teatro griego para resolver tramas irresolubles. De la misma manera que los dioses descendían al escenario para poner orden, aquí el mensaje cristiano aparece de forma tan burda como ridícula.

Presa es un sinfín de situaciones imposibles de digerir. Aunque comienza de forma aceptable, la acumulación de incoherencias narrativas la convierte en una producción digna de una tarde de "sábados de súper acción”, en el mejor de los casos.

2.0
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