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Crítica de "El Secreto de sus Ojos": Ricardo Darín y la mirada de los otros

Además de un sólido policial en drama romántico-obsesivo, "El Secreto de sus Ojos' es un punto de quiebre en el cine de Juan José Campanella, aquí menos preocupado por las alegorías que por narrar una historia consistente con personajes ambiguos e intensos.

Crítica de "El Secreto de sus Ojos": Ricardo Darín y la mirada de los otros
martes 01 de julio de 2025

Basada en La pregunta de sus ojos, novela de Eduardo Sacheri —quien también firma el guion junto a Juan José Campanella—, El secreto de sus ojos (2009) se centra en Benjamín Espósito (Ricardo Darín), un funcionario judicial recientemente jubilado que decide escribir una novela sobre un caso que lo persigue desde hace más de dos décadas: el asesinato de una joven mujer ocurrido en 1974.

A diferencia de El hijo de la novia (2001) o Luna de Avellaneda (2004), donde predominaban personajes construidos desde estereotipos y un uso alegórico subrayado de las situaciones, en El secreto de sus ojos se impone una narrativa más ambigua, donde las emociones no responden a una lógica binaria ni al didactismo sentimental. La evolución del personaje de Pablo Rago —el viudo aparentemente dócil que transita hacia una figura consumida por el deseo de venganza— sintetiza esa nueva forma de representar el dolor y la obsesión.

En lugar de una metáfora amable sobre la reconstrucción social argentina postcrisis —como la que estructuraba el relato del club barrial en Luna de Avellaneda—, aquí se irrumpe con la densidad político-social del país en los años previos a la dictadura militar. La impunidad, el uso del poder judicial y la violencia institucional se integran al relato no como marco, sino como parte constitutiva de las decisiones personales de los protagonistas.

La puesta en escena combina planos de larga duración, cámaras subjetivas y una cuidada reconstrucción de época, elementos que colaboran con la atmósfera opresiva. Sin embargo, algunos elementos formales del estilo Campanella persisten sin demasiada transformación: un subrayado musical que busca dirigir la emoción del espectador y algunos toques cómicos poco funcionales, como los gags repetitivos del personaje de Guillermo Francella, que si bien aportan ritmo, no siempre dialogan con la gravedad del conflicto central.

Más allá de estos desajustes, El secreto de sus ojos representa una evolución narrativa significativa en la obra de Campanella. El director comienza a desprenderse de las estructuras previsibles para explorar zonas más complejas, donde la justicia, la memoria y el deseo se entrecruzan en un territorio cargado de ambigüedad moral. La película también pone en juego un ejercicio de introspección colectiva, al abordar la dificultad de cerrar heridas abiertas en la historia reciente del país.

8.0
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