Salas
Crítica de “Atrapa almas”: Un buen día para el cine de terror clase Z
"Atrapa almas" tiene todo lo necesario para convertirse en la "Un buen día" del cine de terror, por lo absurdo de su argumento, lo fallido de su realización y un extraño poder de atracción que impide dejar de mirarla.
Atrapa almas (Hunting Souls, 2022) es una de esas películas de terror que son tan malas que terminan generando el efecto contrario al que buscan: en lugar de miedo, provocan humor involuntario.
Mike (Aiden Turner) y Angie (Sunny Mabrey) tienen a su hija Sophie (Chloe Garcia-Frizzi) gravemente enferma. Los médicos no logran diagnosticarla, pero temen lo peor. Mike comienza a tener sueños recurrentes en los que es asesinado, mientras las puertas de su casa se abren y cierran solas. La presencia sobrenatural se insinúa hasta que aparece un personaje disfrazado como en el peor cine de terror de los años 50.
Lo que comienza como una película de exorcismos para luego convertirse en un relato de terror fantástico, se transforma finalmente en un thriller de asesino en serie. Los recursos narrativos de los diferentes géneros se mezclan en un cóctel de situaciones inverosímiles, sin coherencia alguna.
Producida, escrita y dirigida por Diego Silva Acevedo, director de fotografía de la película española Bajo un manto de estrellas (2013), Atrapa almas cuenta con malas actuaciones, diálogos imposibles, un misterio resuelto a los cinco minutos y efectos especiales que rozan lo ridículo.
Estos elementos insalvables convierten la frase recurrente del filme, "No puedes salvarla", en un mandato dirigido al propio director: lo que no se puede salvar no es la niña endemoniada, sino la producción misma.
Sin embargo, lo que pocas veces ocurre en este tipo de películas de terror clase Z, con niña poseída, padre atormentado por pesadillas y un hombre disfrazado de monstruo, es que la suma de todos estos elementos genera un poder de atracción alucinante. Uno no puede creer lo que está viendo, pero al final se produce el efecto contrario: terminar disfrutándola.
Atrapa almas es de esas películas que no pasan inadvertidas por su ridiculez, por su capacidad para fallar de manera tan monumental en todos los aspectos de la producción que termina convirtiéndose en una virtud en sí misma. Algo similar ocurrió con la comedia romántica argentina Un buen día (Nicolás Del Boca, 2010) o con la estadounidense The Room (Tommy Wiseau, 2003), hoy consideradas películas de culto.