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Crítica de "Los peces también saltan", documental de Diana Cardini sobre el cementerio de la Chacarita

El cementerio de la Chacarita es el espacio elegido por la cineasta Diana Cardini para realizar un estudio cinematográfico, arquitectónico y sociológico sobre la vida y la muerte. Cuerpos y almas que confluyen en un territorio donde los vivos necesitan de los muertos.

martes 05 de octubre de 2021

Una cámara quieta observa. Observa a los trabajadores del lugar, a los visitantes ocasionales y a aquellos que, como un ritual, acuden periódicamente. Observa cada uno de los rincones de las 95 hectáreas que conforman un predio que lejos de la calma que uno espera se encuentra en constante movimiento.

Los peces también saltan (2019) propone un acercamiento a un espacio plagado de misterio como lo es un cementerio, y lo hace a través de una puesta en escena voyeur, donde una cámara fija, que funciona como el ojo curioso de un ignoto visitante, observa la edificación en medio de la vorágine rutina diaria. Pero a diferencia de lo previsible no se posa sobre lo obvio, sino que explora todas aquellas aristas que paradójicamente le dan vida a la muerte.  

Cardini no centra su relato en lo que se podría esperar de él. Se corre de los rituales funerarios para posicionarse en el lado b, en la cara oculta. Vemos a trabajadores y visitantes, pero en situaciones cotidianas que uno nunca se detendría a observar. Aquello que no se espera encontrar en la crónica documental sobre una necrópolis. Y ahí es donde radica el alma de una película que deconstruye el sentido común sobre la muerte.

La elección de los personajes, de cada encuadre, de cómo trabajar el sonido y que dejar fuera del campo visual del espectador hacen que Los peces también saltan se destaque por su puesta fantasmagórica, lúdica, cargada de misterio, pero también luminosa, alejada de toda la solemnidad y el respeto que la muerte (y los muertos) impone, para mostrar no solo aquello que hace que un cementerio se mantenga vivo, sino también romper con aquellos prejuicios y tabúes que lo rodean. Mención especial merece la canción "La muertecita", compuesta por el fallecido Abel Tortorelli, casi como en un acto premonitorio a su temprana partida.

7.0
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