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Crítica de "Estación Zombie 2: Península", escape mortal

La película sigue lo sucedido en "Invasión Zombie", esta vez en una Corea apocalíptica, aislada del mundo por los zombis, donde lo único que resta es una lucha por sobrevivir.

jueves 17 de diciembre de 2020

Estación Zombie 2: Península (Train to Busan Presents: Peninsula / Bando, 2020) inicia con la epidemia de zombis que está afectando Corea del Sur. El capitán Jung-seok (Kang Dong Won) intenta salvar a la familia de su hermana compuesta por su sobrino y su cuñado Chul-min (Kim Do-yoon). Se propone llevarla en uno de los barcos que van a salir de la península. El barco es dirigido por fuerzas militares internacionales y ha cambiado su destino hacia Hong Kong. Sin embargo, un infectado entre los pasajeros hará que comiencen a convertir a la mayoría en zombis y ataquen al resto de los pasajeros.

Cuatro años después, la península de Corea está aislada del mundo, Jung-seok ya retirado y con la culpa de no haber podido salvar a la familia de su hermana, vive junto con su cuñado en Hong Kong. Ahí sufren el hostigamiento de ser refugiados porque los ven con el temor de que sean portadores de la epidemia. Viven conectados con mafiosos que les ofrecen la misión de volver a la península por un camión de comida que tiene en su interior 20 millones de dólares. Les prometen quedarse con la mitad si vuelven con vida. Una tarea que parece sencilla y que llevan a cabo junto a otros dos integrantes.

Así llegan y encuentran el camión y cuando están de camino al puerto de Incheon para salir de ahí, serán atacados por otros sobrevivientes, y al mismo tiempo por los zombis. Jung-seok es rescatado por una adolescente y una niña en un auto y su cuñado será prisionero de un grupo de militares sumidos en la locura y que viven divirtiéndose con los zombis y otros sobrevivientes. Así es como Jung-seok irá a rescatar a su cuñado junto con la familia que lo salva. Todo con la promesa de un posible escape de la península.

Resulta atractivo que desde el inicio ya se plantea todo el clima de tensión y de lo que será un film de acción y de giros sorpresivos. Al igual que Invasión Zombie (Train to Busan, 2016), empieza, desde luego, con el tema de la epidemia, aunque esta vez nos adentra en que ya todo se ha esparcido y lo que resta es huir. La secuencia inicial es sin duda la que nos atrapa: La imposibilidad de Jung-seok de rescatar a una madre y su hija luego el caos en el barco, el sacrificio de su hermana por salvar a su hijo atacado por un zombi, y el abrazo con Chul-min al ver el ataque a su familia, demuestran que la película de Yeon Sang-ho estará marcada por golpes emocionales.

Así mismo los giros sorpresivos generan gran impacto. Por ejemplo, cuando se creía que los zombis serían el único problema en la misión del camión de dinero, por un lado, aparece un grupo de militares que han caído en la locura y han construido su propia civilización. Por el otro, surge la familia compuesta por Min-jung (Lee Jung Hyun) y sus dos hijas Jooni (Lee Re) y Yu-jin (Lee Ye-won) y el abuelo Elder Kim (Kwon Hae-hyo). Luego se verá que Min-jung es la misma que Jung-seok no rescató al inicio, con lo cual se abre una conexión que vuelve más atractivo todo lo que llegue a suceder hacia el final.

Los sobrevivientes también son atrayentes, los militares aun sumidos en la locura son personajes pintorescos, al igual que el abuelo y su constante uso de la radio que será importante en el desenlace. Además, las hijas de Min-jung con su valentía y habilidad para los aparatos electrónicos y para conducir. Y justamente los automóviles y camiones son elementos importantes para añadir velocidad y vértigo, van a generar el desplazamiento, al igual que el dominio de armas, propias de un filme de acción, todo inmerso en un mundo apocalíptico.

El tema de la acción y las secuencias de persecución son lo más altivo. Se concentra en una lucha entre sobrevivientes y eso es lo mejor que ofrece la película. La acción además está llevada hacia el tema de la luz y la oscuridad (y el ruido también), pues los zombis sólo reaccionan ante la luminosidad y el movimiento sonoro.

Resulta difícil no emparentarla con la primera película. En Invasión Zombie el tema de la epidemia se construye lentamente y por ello es mayor la tensión de lo que finalmente se va a desencadenar en el tren. A la vez se trata de un drama con cuestionamientos sociales. En esta segunda parte se ahonda en otro propósito y es cierto que el tema de la civilización creada por los militares devela una crítica social, pero al tratarse de una mirada apocalíptica los personajes están más llevados a la acción y produce el recuerdo de otras películas sobre zombis ya conocidas. Estación Zombie 2: Península no encuentra la profundidad dramática de su antecesora. Los zombis, además de su connotación de epidemia inexplicable, son una masa uniforme que ataca. No obstante, ambas comparten gestos atractivos: los niños que se enfrentan al peligro, y centrar todo en lo emocional.

Y aunque todo queda resumido en el escape por alcanzar el barco del puerto de Incheon y los zombis puedan quedar de alguna manera como telón de fondo, la película resulta ágil, los personajes llegan a ser funcionales para el desarrollo de la trama y la acción, aprovechando todo el recurso visual sin desentonar hacia el final.

6.0
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