Salas
Crítica de “El poder de la red”: Aaron Sorkin y un thriller sobre algoritmos y campañas de odio
Aaron Sorkin retoma el universo de “Red social”, la película de David Fincher sobre el nacimiento de Facebook, para examinar las consecuencias políticas y sociales de las redes.
En El poder de la red (The Social Reckoning, 2026), el guionista y director de El juicio de los 7 de Chicago (The Trial of the Chicago 7, 2020) deja atrás los orígenes de Facebook para concentrarse en los mecanismos de manipulación informativa, la responsabilidad empresarial y el poder de los algoritmos.
A través de una estructura de investigación periodística, Sorkin reconstruye la denuncia aportada por The Facebook Files, publicada por The Wall Street Journal en 2021 a partir de documentos internos filtrados por Frances Haugen (Mikey Madison), exempleada de la compañía. Las revelaciones expusieron problemas que Facebook conocía internamente, entre ellos los efectos perjudiciales de la plataforma sobre los adolescentes y la circulación de contenidos nocivos.
La película traslada estos cuestionamientos al terreno judicial para indagar cómo los datos personales pueden utilizarse para orientar opiniones, alimentar campañas de odio y favorecer determinadas posiciones políticas. La protagonista, interpretada por la ganadora del Oscar por Anora (2024), descubre prácticas cuestionables dentro de la empresa que controla Facebook, Instagram y WhatsApp. Su contacto con el periodista de investigación Jeff Horowitz (Jeremy Allen White, conocido por la serie El oso) contribuye a llevar a Mark Zuckerberg (Jeremy Strong) al centro de una disputa judicial.
A diferencia de Red social (The Social Network, 2010), donde Jesse Eisenberg componía un Zuckerberg marcado por la soledad y las dificultades para establecer vínculos afectivos, aquí el conflicto pierde parte de su dimensión humana y se desplaza hacia la denuncia institucional. El personaje de Zuckerberg aparece como un empresario dispuesto a anteponer los intereses de su compañía a las consecuencias sociales de sus decisiones, incapaz de reconocer el daño que su plataforma puede producir. El actor de Succession, Jeremy Strong, aporta matices a una figura construida desde el comienzo como antagonista, aunque la caracterización deja poco espacio para las contradicciones que volvían más inquietante al personaje de la película original, también escrita por Sorkin.
El poder de la red es un relato moral que pone el foco en la responsabilidad de los gigantes tecnológicos. Sin embargo, la contundencia de su argumentación termina por simplificar aquello que busca denunciar. El conflicto se reduce a una confrontación entre quienes intentan revelar la verdad y quienes pretenden ocultarla, en detrimento de la ambigüedad y la complejidad humana que hacían de Red social un retrato más incisivo de las contradicciones del capitalismo digital.
Aun con esas limitaciones, El poder de la red pone sobre la mesa un modelo de negocio basado en la explotación de datos de los usuarios y cómo esto puede incidir en la conversación pública, profundizar la polarización política y favorecer la propagación del odio.