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Crítica de "Tiempos de ilusión": una gran coming of age de los directores de "Amigos Intocables"

Olivier Nakache y Éric Toledano hacen una sensible comedia familiar situada en los suburbios parisinos en 1985 de cuyo elenco forman parte Louis Garrel, Camille Cottin y Pierre Lottin.

Crítica de "Tiempos de ilusión": una gran coming of age de los directores de "Amigos Intocables"
viernes 16 de octubre de 2026

1985. Vincent Dayan es un niño de trece años que vive con su familia en un pequeño departamento en los suburbios de París. La aparición de su primer amor, los conflictos entre sus padres y la relación con su hermano mayor coinciden con el momento en el que su Bar Mitzvá lo transforma, desde el punto de vista de la religión, de niño en hombre.

Tiempos de ilusión (Juste une illusion, 2026) es una comedia coming of age contada desde el interior de una familia. Aunque la película se centra principalmente en lo que le ocurre al personaje de Vincent, también retrata breves situaciones de su padre -e incluso de su madre- en solitario. Se trata, justamente, de aquellos personajes que persiguen una ilusión, ya sea ser correspondido en el amor, ganar un concurso televisivo o conseguir una mejora laboral.

Protagonizada por Simon Boublil, un dotado joven intérprete con tantos recursos cómicos como dramáticos, el elenco del film está conformado por Camille Cottin (Killing Eve, Ten percent) como Sandrine Dayan, por un irreconocible Louis Garrel (Los soñadores, El oficial y el espía) como Yves Dayan y por Pierre Lottin, un comodín del dramedy francés contemporáneo, como el señor Berger, el encargado del edificio en el que viven los Dayan.

El momento que atraviesa Vincent resulta la ocasión perfecta para retratar los conflictos personales que marcan a esta edad, atravesados por disputas familiares que a su vez tienen un anclaje en una situación económica específica: el ajuste realizado por el gobierno de Mitterrand que produjo el récord de desempleo de 1985. En este sentido, el guion de los realizadores Olivier Nakache y Éric Toledano, coescrito junto a Nathalie Hertzberg, logra imbricar a los personajes con su contexto a través de situaciones cotidianas en las que los espectadores pueden verse reflejados, debido tanto a la convincente escritura de los personajes como a la ternura y al ritmo con el que estas situaciones son presentadas. Ejemplo de la destacada conjunción entre contexto histórico y humor familiar es el chiste en el cual Arnaud, el hermano mayor de Vincent, engaña a este último con una explicación errónea del significado de la famosa foto de 1984 en la cual Mitterrand y el canciller alemán Kohl se toman de la mano.

A pesar de que el personaje de Vincent no es cinéfilo, el cine parece rodearlo y acercársele, aunque solo sea por azar. De esta forma la película logra vincular la ilusión de la ficción con la ilusión que motoriza la realidad: después de haber visto Un hombre y una mujer, el encuentro de manos de Trintignant y Aimée sobre la palanca de cambios se convierte para Vincent en un símbolo del amor romántico, en aquello que desea ver entre sus padres, en el lugar en el que deposita su esperanza.

8.0
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