Festival de Sitges 2026

Crítica de "La mala madre": un sobrio thriller español sobre las sombras del pasado

Alicia Albares debuta en el largometraje con "La mala madre", un sobrio thriller psicólogo sobre la maternidad, el dolor y los recuerdos fragmentados que destaca por sus interpretaciones y su cuidadosa factura formal.

Crítica de "La mala madre": un sobrio thriller español sobre las sombras del pasado
EscribiendoCine-Noticine
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sábado 10 de octubre de 2026

En el prólogo de La mala madre (2026), ópera prima de la directora española Alicia Albares presentada en la 59.ª edición del Festival de Sitges, Victoria —una mujer de unos treinta años— presenciará en un jardín un confuso episodio de violencia que culmina con disparos y dos víctimas. Tras esta introducción, la acción se traslada al interior de una imponente casa palaciega. Allí descubrimos a la propia testigo, retenida en apariencia contra su voluntad: se encuentra aturdida y desmemoriada, bajo la custodia de un hombre que afirma ser médico y de una anciana que la trata con una ambivalente mezcla de afecto y severidad, quienes resultan ser madre e hijo.

La narrativa alterna entre el presente y un pasado cercano. De este modo, comprendemos que la escena inicial transcurre en un momento posterior: Victoria había acudido al lugar buscando a su amiga Marina, de quien no tenía noticias desde hacía días. Durante su encierro, la protagonista empieza a reconstruir lo sucedido a través de ráfagas visuales y sonoras, lo que la lleva a encarar progresivamente al hombre, principal responsable de su situación.

Con este esquema, el drama avanza a ritmo pausado y con ligeros matices, buscando transmitir al espectador la misma sensación de desconcierto y confinamiento que sufre la protagonista. Es en el último tercio del relato cuando el ritmo se acelera, revelando los datos clave para comprender el conjunto. La maternidad no deseada y los amores no correspondidos son los ejes temáticos que se entrelazan con el misterio en torno a Marina, figura ausente que cobra un decisivo protagonismo en el desenlace.

Albares echa mano con solvencia de los recursos clásicos del género —sueños reveladores, pesadillas y ráfagas de memoria—, articulados mediante planos fugaces, travellings circulares y una iluminación basada en sombras y contraluces. La propuesta prescinde deliberadamente de referentes geográficos o lecturas sociopolíticas para concentrarse exclusivamente en el dilema personal e íntimo de los personajes.

Apoyada en una impecable corrección formal y en las eficaces actuaciones de un reparto encabezado por Thais Blume, Alex Gadea, Miranda Cordero, María Alegre y Rosana Pastor, La mala madre se consolida como una ópera prima elegante y sugestiva.

7.0
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