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Crítica de “Animales”: película de y con Ben Affleck sobre un secuestro con acento latino
El director de “Argo” y “Air” construye un thriller de secuestros que incorpora la disputa política por el voto latino en Estados Unidos y reflexiona sobre el poder de construir un relato conveniente.
Ben Affleck reafirma su buen pulso como director de películas cargadas de tensión. Así lo demuestra Desapareción una noche (Gone Baby Gone, 2007) y Atracción peligrosa (The Town, 2010), y Animales (Animals, 2026) no es la excepción. Un thriller que plantea algunas ideas interesantes sobre la política y la manipulación de los hechos.
“Nos diferencia de los animales nuestra capacidad para contar historias”, dice uno de los personajes. La frase funciona como una clave de lectura: los hechos no siempre importan tanto como la manera en que se narran y el sentido que se les atribuye.
Mark Kimball (Ben Affleck) es candidato a alcalde de Los Ángeles y necesita conquistar al electorado latino para ganar las elecciones. En ese contexto, el secuestro del hijo de su jardinero mexicano le ofrece una oportunidad para demostrar su compromiso con la comunidad. Decidido a rescatar al niño, hará todo lo que esté a su alcance, aunque sus motivaciones no sean necesariamente tan altruistas como parecen.
La premisa remite a Del cielo al infierno (Highest 2 Lowest, 2025), de Spike Lee, remake del clásico de Akira Kurosawa, en la que el secuestro por error del hijo del empleado de un hombre poderoso desencadena un dilema moral. Sin embargo, Animales modifica el sentido del conflicto con la política. El rescate ya no se limita a poner a prueba la conducta individual, sino que expone la facilidad con la que un acontecimiento puede convertirse en una herramienta de legitimación pública.
Affleck demuestra su capacidad para construir tensión a partir de la administración de la información. Sabe dónde ubicar la cámara, cómo manejar los tiempos y de qué manera aprovechar los espacios cerrados para generar una atmósfera asfixiante. El uso de los puntos de vista sostiene la incertidumbre, mientras que las persecuciones amplían el despliegue visual sin desarticular el suspenso.
Quizás su punto flojo surja cuando la película se desvía hacia el melodrama familiar. La crisis provocada por el secuestro pone en jaque a la pareja protagonista y saca a la luz una serie de secretos que desplazan el conflicto hacia terrenos más previsibles. En esos pasajes, el suspenso pierde intensidad y cede su lugar a una búsqueda de intimidad emocional que no siempre encuentra el tono adecuado.
Animales sobresale entre los thrillers de plataformas gracias al oficio de Affleck y a una premisa con mayor espesor del que aparenta. Su principal virtud consiste en sugerir que el poder no se ejerce únicamente mediante las acciones, sino también a través de la capacidad de imponer una interpretación de los hechos.